Este martes,
el Juzgado de Garantía de Punta Arenas condenó a Juan Carlos Romero, a
la inhabilidad perpetua de volver a conducir un vehículo. Además, tendrá
que pagar una multa de 450 mil pesos, aproximadamente, y ser
monitoreado por Gendarmería.
El
tribunal estimó que el imputado era responsable de dos delitos:
conducción en estado de ebriedad sin licencia de conducir y, en segundo
lugar, haberse dado a la fuga sin prestar auxilios a las víctimas.
Los hechos
Los
hechos ocurrieron en julio del año pasado. Alrededor de las 16.00
horas, el sujeto manejaba su vehículo por la calle Hernando de
Magallanes. Al llegar a la intersección con Ignacio Carrera Pinto, no
respetó la luz roja del semáforo y colisionó contra un auto marca Honda.
El
vehículo que recibió el impacto era conducido por una madre y su hijo
de 16 años. El adolescente fue derivado a Hospital Clínico de Magallanes
y quedó con lesiones en su zona frontal. El móvil, por su parte, tuvo daños avaluados en casi 2 millones de pesos.
Tras
el choque, el imputado decidió poner pie en el acelerador y darse a la
fuga. Sin embargo, no llegó lejos: en la calle Mejicana fue
interceptado.
Cuando
llegó Carabineros al lugar, constataron que el conductor tenía el
rostro congestionado y hálito alcohólico. Los funcionarios le aplicaron
un examen respiratorio, cuyo resultado confirmó sus sospechas: tenía
2,88 gramos de alcohol por litro de sangre, por lo que fue detenido.
Procesal
La
Fiscalía lo formalizó por conducción en estado de ebriedad y sin
licencia de conducir. Además, le imputó por incumplir su obligación de
detener la marcha y prestar auxilios a víctimas de un accidente.
Por
ambos delitos, el Ministerio Público solicitó en su acusación que
cumpliese con una pena de seis años de cárcel, 20 Unidades Tributarias
Mensuales (UTM) de multa y la inhabilidad para volver a conducir.
Como
el imputado no tenía antecedentes penales y aceptó la responsabilidad
en los hechos acusados, la fiscalía estuvo dispuesta a rebajar las penas
solicitadas.
Por
conducir ebrio y sin licencia, el tribunal lo condenó a 300 días de
cárcel, una multa de 100 mil pesos y la suspensión de manejar durante
cinco años.
Por darse a la fuga del lugar de los hechos, sin embargo,
el tribunal fue más severo. Lo sentenció a 300 días de cárcel, una
multa de 350 mil pesos y la inhabilidad perpetua para volver a manejar.
En
cuanto a los días de reclusión, el juez determinó que fueran cumplidos
con remisión condicional. Es decir, la pena podrá cumplirla en libertad y
con el monitoreo de Gendarmería. Para ello, tendrá que utilizar una tobillera electrónica y cumplir con arresto domiciliario nocturno.