Ayer comenzó el juicio en contra de J.P., quien está acusado de abusar sexualmente de dos hijas de su exconviviente.
Los
hechos habrían ocurrido en una toma de Río Seco. El sujeto compartía un
domicilio junto a su pareja. En fechas indeterminadas de 2008 realizó
tocamientos en la zona genital de la hija de su conviviente, quien tenía
9 años. Para realizar los actos se habría aprovechado de la ausencia de
la madre o se encerraba en la pieza para no ser descubierto.
Los
hechos contra la víctima se prolongaron hasta que la niña encaró al
presunto abusador. De acuerdo con la acusación de la Fiscalía eso
ocurrió el 2011, época en que el sujeto agredía sexualmente a la hermana
menor de la víctima.
Presuntamente,
el acusado comenzó a abusar de la hermana menor cuando tenía 5 años y
con una frecuencia de dos veces por semana. Habría actuado de un modo
similar al caso anterior: aprovechaba instancias en que quedaba a solas
con la niña y le realizaba tocamientos en su zona genital. También
frotaba su cuerpo sobre ella.
Al
igual que su hermana mayor, la víctima encaró al padrastro cuando
cumplió 9 años. Según la Fiscalía, el sujeto reaccionó con insultos y
amenazas.
El
Ministerio Público acusó al imputado de abuso sexual reiterado en contra
de menor de 14 años. Solicitan que el Tribunal Oral en lo Penal de
Punta Arenas imponga una condena de 10 años de cárcel.
Como
parte querellante, el PRJ Tus Derechos solicita una pena de 15 años de
cárcel. Al tener una relación sentimental con la madre de las víctimas,
argumentan que se debe considerar el abuso de confianza como agravante.
“Demostraremos
que estas conductas fueron realizadas por el señor J.P. con cada una de
las niñas de manera individual y en momentos diferentes, con el único
afán de satisfacer su apetito sexual”, dijo la fiscal a cargo de la
acusación, Wendoline Acuña.