Ayer,
el Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas comunicó la pena que
cumplirá Guillermo Hernández Vidal, quien fue condenado por
quebrantamiento y por no prestar ayuda a las víctimas de un accidente de
tránsito.
Los
jueces lo sentenciaron a 141 días de arresto domiciliario nocturno, una
medida que será monitoreada por Gendarmería a través de una tobillera
electrónica. Además, debe pagar una multa de casi 200 mil pesos y no
podrá conducir vehículos durante cinco años.
Durante
el juicio en su contra, los magistrados dieron por acreditado lo
sucedido el 10 de mayo del 2018. En horas de la mañana, el sentenciado
conducía una camioneta marca Toyota Hilux por la avenida Juan Martínez
de Aldunate. Cuando llegó al cruce con calle José Victorino Lastarria,
su trayectoria se interrumpió tras colisionar contra un móvil Nissan
Sentra.
El vehículo impactado –que quedó
con graves daños en su zona frontal– era conducido por un joven que iba
junto a su polola. La mujer de 22 años presentaba un embarazo de seis
semanas; presentó policontusiones y tuvo que ser trasladada a un recinto
médico.
En lugar de bajarse del móvil y prestar ayuda a las víctimas –como lo establece la Ley de Tránsito–,
el condenado no detuvo la marcha y huyó por Martínez de Aldunate.
Finalmente, ocho horas después del accidente se presentó a la
Subcomisaría de Río Seco y reconoció haber participado del hecho.
El
conductor también incurrió en un delito de quebrantamiento. Su licencia
de conducir estaba suspendida, ya que había sido condenado
anteriormente por protagonizar un accidente en estado de ebriedad.
Antes
del juicio, Hernández Vidal arriesgaba más de cuatro años de cárcel por
ambos ilícitos. Sin embargo, el tribunal consideró la atenuante de
irreprochable conducta anterior y los antecedentes profesionales. Por
ello, los 141 días podrán ser cumplidos a través del arresto domiciliario nocturno.