La
huelga en el Complejo Penitenciario de Punta Arenas se ha extendido por
más de un mes. En reclamo a sus procesos judiciales, los reos del
módulo C –que está destinado para imputados reincidentes– se niegan a
retirar las raciones alimenticias, pero en los últimos días han tomado
acciones más arriesgadas.
El
martes, un interno ingirió una navaja de afeitar tipo “gillete”
envuelta. Fue derivado al Hospital Regional de Magallanes, pero no
encontraron elementos extraños en su interior y fue dado de alta.
El
miércoles, el mismo reo fue trasladado nuevamente al recinto
asistencial junto a su compañero de celda, pues ambos tragaron otras
“gilletes” envueltas. Uno de ellos la vomitó, mientras que al otro le
hicieron una endoscopía digestiva media para extraer el objeto. Tras
pasar una noche en el hospital, fue dado de alta ayer.
El
alcaide del recinto penal, mayor Nelson Acevedo, dice que, a pesar de
estos incidentes, la huelga en el módulo C se ha dado pacíficamente.
“Ellos
continúan con su rutina normal, siguen recibiendo las encomiendas de
sus familiares. Lo único que están haciendo es no retirar el rancho
fiscal por estar
en contra de sus procedimientos judiciales”, dice el mayor. “Más que
hablar con ellos para que depongan su actitud, no podemos tomar acciones
porque ha sido de manera pasiva a excepción de algunos aislados que
hemos tenido”, señala.
Los
internos han enviado petitorios a las autoridades, el último de ellos
el 26 de agosto. La defensora regional Gustava Aguilar los visitó, al
igual que personeros del Instituto Nacional de Derechos Humanos y
magistrados. Además, un ministro de la Corte de Apelaciones de Punta
Arenas los entrevistó por vía remota.