Una curiosa audiencia
hubo la semana pasada en el Juzgado de Garantía de Punta Arenas. James
Velasco Sánchez -que usa una tobillera electrónica monitoreada por
Gendarmería desde enero-, fue solicitado para evaluar su cumplimiento
alternativo de sentencia.
Velasco
fue sentenciado a cinco años de cárcel por el tráfico de cocaína y
cannabis sativa en julio del 2017. Como su evolución en el recinto
carcelario fue favorable, cuando tenía la mitad de la pena cumplida pudo
acceder a cumplir el resto de la sentencia en libertad, pero con la
tobillera electrónica.
Ya
en libertad, Velasco se ha desempeñado como obrero de construcción y ha
asistido a las reuniones cada 15 días con la asistente social de
Gendarmería. Sin embargo, a fines de enero el área de informática dejó
de recibir las señales de la tobillera por unas horas.
“A veces se me recalienta demasiado, lo cargo solo cuando me pide batería”, se excusó Velasco.
El tribunal dispuso que acudiese al Centro de Reinserción Social (CRS) para que revisara los aspectos técnicos de su correa.