El
accidente ocurrió el 26 de octubre. En horas de la tarde, Manuel Barría
Vidal –que tenía 57 años de edad– trabajó en un sector contiguo a una
excavación de tres metros de profundidad que se había cavado para
efectuar una sepultura.
Por
motivos que son materia de investigación, el trabajador perdió el
equilibrio y cayó al hoyo, golpeándose en la cabeza. El Samu llegó
rápidamente al lugar para prestarle los primeros auxilios y despacharlo
al Hospital Clínico de Magallanes, pero finalmente falleció.
La
Fiscalía instruyó que la Brigada de Homicidios y el Laboratorio de
Criminalística de la PDI efectuaran las diligencias de rigor.
En
paralelo a la investigación, las hermanas de la víctima interpusieron
una querella con el patrocinio del abogado Juan Srdanovic Arcos.
Según
la querella, “alrededor de estas excavaciones no existían medidas de
protección o seguridad. No había barandas de protección y el trabajador
no contaba con arneses o cuerdas de seguridad”.
Agrega
que ese día “había fuertes rachas de vientos, pese a lo cual el
cementerio no adoptó medidas de prevención o paralización de las
funciones, todo lo que llevó a exponer la vida de sus trabajadores, con
el triste resultado que producto del viento y de otras condiciones de
falta de seguridad el señor Barría Vidal cayó a la sepultura”.
La acción fue presentada ayer ante el Juzgado de Garantía de Punta Arenas y está a la espera de ser acogida a trámite.