Hace
cinco meses un hombre fue arrojado en el frontis del antiguo hospital
regional, en pleno Barrio Prat de Punta Arenas, desde un vehículo en
movimiento. Recibió hachazos en el rostro y casi se desangra en la
acera, pero el SAMU le salvó la vida.
El presunto autor de sus agresiones, Francisco Bahamondes Raniele,
cumple con prisión preventiva desde el 1 de abril. El chofer del auto,
Mario Agüero Reyes, fue formalizado ayer por homicidio y el Juzgado de
Garantía ordenó que cumpla con la misma medida cautelar que su amigo.
Golpes en pleno rostro
“Marito”, como es conocido entre sus pares, se conectó por vía telemática al
tribunal para ser formalizado. De acuerdo con los antecedentes de la
Fiscalía expuestos en la audiencia, los hechos ocurrieron el 9 de marzo
pasado, cuando los dos imputados recogieron a la víctima en su
domicilio.
Según
el parte, el trío disfrutó la tarde de verano consumiendo alcohol,
cocaína y clonazepam. Alrededor de las 16 horas se desató una discusión
entre Bahamondes Raniele con el afectado en el vehículo. Presuntamente,
la gresca concluyó con golpes de objeto contundente en el rostro.
Con
el vehículo aún en movimiento, el agresor lanzó el cuerpo agonizante de
la víctima en un pasaje cercano al ex hospital regional y a un jardín
infantil. Peatones vieron lo sucedido y llamaron al SAMU, cuyos
enfermeros llegaron al lugar y lo reanimaron.
El
joven fue hospitalizado e intubado. El equipo médico tuvo que
reconstruir su quijada con platino para que no perdiese el habla. La
zona parietal de su cráneo también sufrió fracturas.
Según
testigos en reserva que declararon a la SIP de Carabineros, los
imputados limpiaron el vehículo ensuciado de sangre y después lo
vendieron.
Dos imputados tras las rejas
Veintiún
días después de la agresión, Bahamondes Raniele se entregó
voluntariamente a la justicia. Lo formalizaron por homicidio frustrado y
el tribunal ordenó su envío a la cárcel mientras fuese investigado
durante cuatro meses.
Misma
suerte corrió ayer “Marito”, quien se conectó por vía telemática al
tribunal. “Se le atribuye no haber hecho nada humanamente para haber
parado el auto o que tuviese una posibilidad de huir”, dijo el fiscal
Oliver Rammsy.
Aunque la defensa alegó que el imputado no podía hacer nada para evitar la agresión, el juez Ricardo Larenas acogió la solicitud de prisión preventiva.