Según
la denuncia, la acusada sustrajo el cheque en blanco y rellenó los
espacios. Luego falsificó la firma de la propietaria del documento a
través de una firma de librador de un tercero. Finalmente concurrió a la
sucursal del Banco Scotiabank en Punta Arenas y cobró 1.800.000 pesos.
Tres
días después del cobro la joven prestó declaración en calidad de
imputada. Dijo que el cheque fue entregado a una tercera persona y que
jamás rellenó su contenido. La Fiscalía desconfió de su testimonio y le
pidió que se sometiese a una muestra caligráfica, pero esta se negó.
Tuvo que pedirse una autorización judicial para realizar la diligencia y
confirmar que ella confeccionó el cheque.
La
mujer enfrentó cargos por uso malicioso de instrumento mercantil falso,
pero la causa pudo concluir a través de un acuerdo reparatorio. Ayer se
comprometió a pagar los montos defraudados a la víctima, quien
compareció a la audiencia en compañía de su hija. Tendrá 18 cuotas para
cancelar la cifra. Si cumple con el requisito queda sobreseída.