Con la prohibición absoluta
de abandonar su domicilio entre las 10 de la noche y seis de la mañana
quedó un joven. La fiscalía lo sindica como el responsable de ingresar
44 gramos de cannabis sativa, 11 gramos de cocaína y 158 comprimidos al
Complejo Penitenciario de Punta Arenas.
La
droga fue incautada en la tarde del sábado. De acuerdo al parte
policial, Gendarmería monitoreaba el ingreso de las encomiendas a través
de la máquina de rayos X hasta que un elemento les llamó la atención.
Se trataba de un champú que tenía características sospechosas, por lo que procedieron a pesquisarlo.
En
su interior encontraron dos preservativos con marihuana, tres esferas
de nylon tipo ovoides con cocaína y 158 comprimidos. Los gendarmes se
comunicaron con la Brigada Antinarcóticos de la PDI, quienes aplicaron
la prueba de campo respectiva.
Las
pastillas se tratarían de 50 clonazepam y ocho metifenidato,
comercialmente conocido como Ritalin. Aún no se sabe la composición de
los otros 100 comprimidos, pero según el Ministerio Público se trataría
de sustancias prohibidas por la Ley de Drogas.
La PDI detuvo al dueño de la encomienda, quien habría intentado enviar la encomienda a un condenado por homicidio frustrado.
Formalizado
Ayer,
la fiscalía le comunicó que sería investigado por tráfico de drogas.
“Todas las especies las poseía el imputado, las transportó consigo y las
facilitó para el consumo al interior del penal sin contar con la
debida autorización”, dijo el fiscal Felipe Aguirre.
Aunque
el persecutor quería el joven quedase con arresto domiciliario total,
el tribunal decidió suspender el procedimiento. El detenido padecería de
una enfermedad mental que lo haría inimputable, lo cual debe
constatarse por el Servicio Médico Legal.
Hasta que el informe del SML no esté listo, el individuo debe cumplir con reclusión nocturna en su casa. Además, el juzgado ordenó que cumpla con arraigo regional.