Ayer
concluyó la estadía en la cárcel para Ricardo Barboza Martínez. Aunque
el Juzgado de Garantía de Punta Arenas lo condenó a 68 días de cárcel
por infringir normas sanitarias, se le abonaron los días que permaneció
en prisión preventiva.
El
sentenciado estuvo recluido en el Complejo Penitenciario de Punta
Arenas desde el 26 de abril. La noche anterior, Carabineros lo detuvo
junto a otras siete personas por superar el aforo permitido en Fase 2.
De
acuerdo a la acusación de la Fiscalía, los funcionarios policiales y de
la Seremi de Salud recibieron la denuncia de una “fiesta clandestina”
en un departamento de la Población Archipiélago de Chiloé. Tras tocar la
puerta de la vivienda sospechosa, fueron recibidos con insultos y
gritos.
Carabineros
intentó ingresar al inmueble, pero los ocupantes instalaron muebles a
modo de barricada para impedir el acceso. Finalmente, los efectivos
botaron la puerta y descubrieron que Barboza Martínez y otras siete
personas compartían alcohol en pleno toque de queda.
Al
día siguiente el condenado fue enviado a la cárcel por su reincidencia
en este delito. Registraba otras siete detenciones por infringir normas
sanitarias y el tribunal ya había ordenado el arresto domiciliario
nocturno por una de ellas.
Poco
más de dos meses después el sujeto se conectó por vía telemática al
tribunal y fue sometido a un juicio simplificado. Admitió su
responsabilidad en los hechos y el juez Juan Villa lo condenó a 68 días
de cárcel. Como lleva la misma cantidad de tiempo en prisión preventiva,
los días se abonaron y pudo quedar en libertad.
–
“Su problema es que era reiterativo en este asunto, tiene otras multas…
Supongo que con este par de meses entendió que esto es obligatorio”, le
dijo el juez Villa. “Así se trata a los porfiados”, añadió.
– “Entiendo”, le respondió el condenado, ahora libre.