El
delito ocurrió en una fecha no determinada durante el 2014, cuando la
víctima tenía entre cuatro y cinco años de edad. Según los hechos que se
dieron por acreditados, el acusado se encontraba a solas con la niña en
una casa interior. Le pidió que se sacara la ropa y le hizo tocamientos
en su zona corporal y genital.
Según
la sentencia, los hechos se pudieron comprobar a través de “la
declaración directa de la propia víctima”, quien prestó declaración
durante el juicio. Los jueces también consideraron los testimonios de
miembros del grupo familiar, funcionarios de la Policía de
Investigaciones y una perito del Servicio Médico Legal, entre otros
medios probatorios.
Aunque
se impusieron tres años de cárcel, el tribunal le reconoció al acusado
su irreprochable conducta anterior y sus antecedentes sociales, por lo
que la pena se sustituyó por la libertad vigilada intensiva. La pena
consiste en un plan de intervención que debe monitorear el Centro de
Reinserción Social de Gendarmería.
Cumplida la pena, el individuo debe informar a Carabineros cada tres meses su domicilio actual durante 10 años.