La semana
en Punta Arenas comenzó don dos episodios de violencia sexual. El
lunes, el tribunal encarceló a un sujeto que habría violado a una mujer
de 33 años. Al día siguiente un tío tuvo la misma suerte, pues habría
abusado reiteradamente de dos hermanas gemelas.
La
abogada Martina Pradenas revisa estos casos a diario. Trabaja en el
Centro de Atención a Víctimas de Delitos Violentos (CAVI), una oficina
que lleva 20 años asesorando jurídicamente a quienes sufren de violencia
sexual, entre otros. Según ella, “los delitos sexuales ocupan cerca del 95% de los casos que vemos”.
– ¿Qué variables existen para que estos delitos sean más frecuentes en unas regiones que en otras?
“Magallanes tiene una realidad que es muy puertas adentro, las personas no salen tanto. Creo que tiene que ver también con consumo de alcohol y con violencia intrafamiliar”.
“También
hay un tema cultural, los abusos sexuales son cometidos en su mayoría
por hombres. Cuando las víctimas son niñas o adolescentes, es común se
sientan con el derecho de iniciarlas sexualmente porque son sus hijas.
Es una manifestación de que su cuerpo les pertenece”.
– ¿Cuál es la gravedad de este delito?
“Son de las agresiones más graves que pueden ser sometidas las personas. Estamos hablando de
una agresión no solo física, sino que además emocional, de una pérdida
de la facultad de poder decidir, del control que tiene una persona sobre
la realidad”.
“Cuando
se trata de menores de 14 años se afecta el bien jurídico de la
indemnidad sexual. Es decir, se pone a un niño o a una niña en un
contexto sexual cuando su etapa evolutiva no es apta para aquello. Sobre
los 14 años, hablamos que se afecta la libertad sexual”.
– ¿Qué tipo de relación suelen tener el victimario y la víctima?
“Es
mucho más probable que una persona sea víctima de una agresión sexual
por parte de un conocido. Estamos hablando de convivientes de las
madres, abuelos, padres, hermanos. Luego están las personas conocidas de la familia, como amigos o tíos. Son personas que tienen acceso a los niños, niñas y adolescentes por una relación de confianza”.
– ¿Qué herramientas tienen las víctimas para denunciar?
“La importancia de acoger una develación de un niño o niña que ha sido víctima de un delito sexual es fundamental. Es probable
que ellos vayan a contar esto una vez. Y si esa persona no acoge la
develación o no denuncia, es muy probable que ese niño no vuelva a
hablar nunca más”.
“Es
tan importante informar acerca de la denuncia y de abrir estas
situaciones. Los delitos sexuales están protegidos por el secreto que el
agresor instaura. Cuando un niño devela, se rompe ese secreto”.
– ¿Cómo se puede prevenir estos delitos?
“Creo que la educación sexual es fundamental, ayuda a que los niños de mayor edad puedan significar los hechos”.
“Hasta
que un niño tiene 12 años, los delitos sexuales se dan en contexto de
un juego. Entonces la víctima no logra darse cuenta porque no tienen la
experiencia sexual. Cuando hablamos de personas cercanas es muy difícil y
extraño, no pueden describir la experiencia. Ellos se vienen a dar
cuenta cuando tienen conocimiento de los hechos, por eso la importancia
de la educación”.