Tras
27 años vinculado al Poder Judicial, Víctor Stenger Larenas se acogió a
retiro. Ayer cumplió 75 años –la edad máxima para ejercer funciones en
la institución– y la Corte de Apelaciones de Punta Arenas organizó una
ceremonia online junto a un centenar de personas para despedirlo.
Titulado
como abogado de la Universidad de Chile en 1972, el ministro ejerció
libremente la profesión durante 16 años. Según un comunicado de la
Corte, ingresó al Poder Judicial “motivado por la necesidad de hacer
algo trascendente”.
Sus
primeras funciones en Magallanes las ejerció en Porvenir, donde se
desempeñó como juez en 1995. Tras servir en las cortes de San Miguel y
Talca, se asentó en 2015 en el tribunal de alzada de Punta Arenas para
desempeñarse como ministro.
Oriundo
de Curicó, Stenger se formó como profesor normalista. De ahí proviene
su vocación hacia los niños, niñas y adolescentes para que conociesen la
jurisdicción en 2016. Su última actividad de vinculación con el medio
consistió en un recorrido por liceos de Porvenir, Puerto Natales y
Puerto Williams para dar conferencias sobre el Poder Judicial y la
importancia de la educación cívica.
Su
ceremonia de despedida contó con la presencia de funcionarios de
distintas jurisdicciones donde sirvió, así como autoridades del
Ministerio Público y la Seremi de Justicia y DDHH, entre otros. También
asistieron exalumnos de sus clases de Derecho, familiares y amigos.
La
instancia fue liderada por la presidenta de la Corte, ministra Marta
Jimena Pinto. “Creo que Víctor responde a una mirada filosófica
del derecho, pero siempre adentrada en la realidad, porque el derecho
es la vida transformada en norma y vuelta a la vida para podérsela
aplicar al caso concreto. Esa es la forma de hacer de Víctor, con tanta
gracia y en un solo acto”, dijo.
Reflexivo,
Stenger señaló que “como juez y como ministro nunca le negué una
audiencia ni tramité a nadie, siempre escuché porque consideraba que
nuestra labor es muy parecida a la de los médicos. Usted va al médico y
hasta que el doctor le diga algo y usted se va tranquila, y en el caso
nuestro es igual: muchas veces las personas quieren escuchar la voz del
juez. La gente necesita a veces que se le escuche, después se van muy
tranquilos, muy contentos”.