Ayer fue sentenciado un
hombre de 82 años que abusó sexualmente de la nieta de su conviviente.
Aunque le impusieron tres años de cárcel, el Juzgado de Garantía de
Punta Arenas sustituyó su cumplimiento por la libertad vigilada
intensiva.
Los hechos ocurrieron entre 2010 y 2011, desde que la menor tenía ocho años. Según la acusación,
los ataques se perpetraron en el domicilio del condenado, cuando la
niña visitaba a su abuela. Consistieron en manoseos por su zona
corporal, especialmente en sus partes íntimas por sobre la ropa.
La
acusación indica que el abuelastro abusaba “en cada ocasión que podía
estar en dicho inmueble sin ser visto por los demás moradores”.
Casi
siete años después la niña develó las agresiones ante su sicóloga. La
Fiscalía recepcionó la denuncia y formalizó la investigación en enero de
2021. Desde entonces el octogenario acusado estuvo con arraigo regional
y prohibición de acercarse a la afectada.
Ayer
fue enjuiciado en un procedimiento abreviado. La Fiscalía le reconoció
dos atenuantes: su colaboración con el esclarecimiento de los hechos y
su irreprochable conducta anterior. Ambas circunstancias fueron
consideradas por el tribunal para sustituir la pena efectiva por su
cumplimiento en libertad.
En los próximos tres años el acusado
tendrá que someterse a un programa de intervención individual diseñado
por el Centro de Reinserción Social de Gendarmería. Además, no podrá
acercarse a la víctima en un radio inferior a 200 metros.
Cumplida
la pena, tendrá que informar cada tres meses su domicilio a Carabineros
por 10 años. También queda inhabilitado para desempeñar trabajos que
involucren a menores de edad.