Ayer
durante la mañana finalizó el juicio que comenzó la semana pasada en
contra de José Fermín González Ríos, quien fue llevado a dicha instancia
por el Ministerio Público como autor del delito de homicidio
calificado.
Durante
el juicio, el joven que se hizo llamar desde un inicio del proceso como
“justiciero”, prestó declaración señalando que habría cometido el
crimen por rabia, considerando que supuestamente la víctima habría
consumado una agresión sexual contra una menor de edad, teoría que fue
descartada por la Fiscalía y que quedó en evidencia con las pruebas
mostradas.
Ayer, el tribunal decidió encontrar culpable al acusado del delito de homicidio calificado, con alevosía.
El
fiscal, Oliver Rammsy, indicó que “finalizó el juicio con los alegatos
de clausura. Declaró el imputado, se dictó veredicto condenatorio por
homicidio calificado, con la agravante de alevosía. Par esto se
consideró el trabajo de las policías, los peritos, las fotografías, el
trabajo de sitio del suceso, las cámaras, la declaración de la pareja
del imputado y la declaración de la doctora María del Carmen Bravo,
quien fue clara en detallar los daños que el acusado le causó a la
víctima. Señaló que eso no era frecuente, que hubo exceso de violencia,
que hubo fractura craneal y que un cuchillo le llegó al corazón”.
Referente
a la agravante de alevosía, dijo que “lo remató, eso fue lo que pasó.
Las pruebas fueron valoradas, y el tribunal estimó que, sí aplica la
figura del delito de homicidio calificado, donde las penas parten en los
15 años de presidio”.
La versión del acusado
Sobre
la teoría del acusado respecto de un supuesto grupo de personas
dedicadas a cometer hechos sexuales contra menores, el fiscal Rammsy
descartó aquello indicando que la policía realizó diligencias
investigativas también en torno a este tema: “Él inventó una coartada,
señalando que actuó motivado por la existencia de un grupo de violadores
que secuestraba niñas, que les daban polvo de ángel y las violaban.
Dijo que la víctima era parte del grupo, pero declaró la pareja (de la
víctima) asegurando que él era un hombre tranquilo. Eso quedó
acreditado”.
Asimismo,
desestimó la versión que entrega el acusado sobre haber sido testigo de
un abuso sexual a menores en medio de una fiesta al interior de una
vivienda, señalando el fiscal que se corroboró que en dicho domicilio
sólo viven dos adultos mayores.
Sobre
los hechos, narra el fiscal que el imputado buscó a la víctima en calle
Armando Sanhueza (noviembre del 2023) y lo convence de ser llevado
hasta el sitio de calle Señoret, sector Cerro de la Cruz, lugar donde
“lo empuja de una escalera, lo hace caer, le pega dos puñaladas, se le
rompe la hoja del cuchillo, le queda pegada en el corazón, y luego toma
una roca, le rompe la cabeza y lo golpea con un listón”.
La sentencia se conocerá el próximo jueves 26 de septiembre a las 13 horas.