Ayer en los controles de detención realizados en el Juzgado de Garantía de Punta Arenas, nuevamente se vio reflejada la gran problemática que es la violencia intrafamiliar en la región, ya que se conocieron dos casos, que, si bien podría decidirse que no son graves, son actitudes cuando menos preocupantes en la interacción que tienen algunas parejas.
Primeramente, un hombre se acercó al trabajo de su conviviente, al parecer en estado de ebriedad según consta en el parte policial. En ese contexto, el imputado manifestó amenazas en contra de su pareja, señalando que la iba a matar y que la haría desaparecer.
La situación generó temor en la mujer, quien llama a Carabineros, y estos concretan la detención.
El hombre fue formalizado por amenazas en contexto de violencia intrafamiliar y se le impuso la medida cautelar de prohibición de acercarse a la víctima.
El otro caso tiene como protagonistas a dos hombres, que tienen una relación de pareja y viven en el mismo inmueble.
Según se narró en la audiencia, cuando ambos iban camino a su hogar, después de haber estado compartiendo en otro lugar, se produce una discusión que escaló en una agresión mutua.
Las versiones de ambas partes son diferentes, pero ambos reconocieron haberse agredido, uno de ellos golpeó la cabeza de su pareja con un celular, mientras que el otro, cuando estaban en la vivienda, le propina un golpe de puño en la boca a su conviviente.
Ambos fueron detenidos y formalizados por lesiones en contexto de violencia intrafamiliar, pero debido a que también uno de los imputados emitió amenazas, aquel ilícito igualmente fue agregado.
Cabe explicar que el domicilio en vivían ambos imputados, pertenece a la madre de uno de ellos, por lo que el hijo se quedó en el inmueble, mientras que la otra persona tuvo que hacer abandono del hogar común como medida cautelar. Igualmente, ambos tienen prohibición de acercarse el uno al otro.