11/sept./1973: El día en que todos perdimos

Ese día quedó en los anales de la historia como el día en que todos los chilenos perdimos, aunque algunos se sentían ganadores, y otros después de ese día ganaron mucho, al punto de ser multimillonarios por estos días, en realidad todos los chilenos perdimos. Perdimos la democracia, un “bien intangible”, poco valorado cuando se tiene, y muy anhelado cuando se pierde. Perdimos el concepto del valor de la vida, porque muchos compatriotas señalaban que las muertes “eran necesarias”. Perdimos la capacidad de reconocer cuando tenemos diferencias políticas y diferencias morales, porque justificar violaciones, asesinatos, torturas y exilio no es tener una diferencia política. Perdimos la independencia como país, porque la muerte de Allende y el golpe militar no es “made in Chile”.
El día 11 es el día icónico, porque comienza una dictadura sangrienta en Chile, pero todo comenzó antes, y fuera de nuestro país. En septiembre de 1970, la CIA recibió una instrucción directa de Richard Nixon, presidente de EE. UU. por esos días. “La orden era evitar que Salvador Allende asumiera como Presidente de Chile. Para ello, pusieron a cargo de la operación a uno de sus agentes más polémicos, David Atlee Phillips, quien estaba a cargo de la operación desde Estados Unidos, mientras que su contraparte en Santiago era un viejo camarada suyo, Henry Hecksher. Juntos habían derrocado a Jacobo Árbenz en Guatemala y también formaron parte de todas las maniobras efectuadas contra Fidel Castro, incluyendo la invasión de Bahía de Cochinos y varios atentados. Sin embargo, Hecksher se negó a cumplir las instrucciones tendientes a ejecutar un golpe de Estado en Santiago”.
A 47 años de este penoso capítulo de nuestra historia, poca justicia se ha impartido para los afectados. Miles de familias aún no saben donde están los restos de sus seres queridos, y poca colaboración de parte de las Fuerzas Armadas se ha tenido para esclarecer los hechos, lo que hace muy difícil avanzar hacia una verdadera “reconciliación” del país, incluso teniendo a la mano ejemplos de países que sufrieron los mismos horrores y han avanzado con éxito en políticas públicas para ir mitigando los efectos dolorosos de estos hechos.
Países como Alemania, Francia, Suiza, Austria, Bélgica, España, República Checa, Israel, Liechtenstein, Letonia, Italia y los Países bajos cuentan con una legislación que sanciona el negacionismo y la apología o minimización de violaciones a los DD.HH. Las sanciones en algunos casos van de 5 a 10 años de cárcel. Si queremos ejemplos más cercanos, podríamos destacar la Constitución de Colombia, más conocida como “la Constitución de los derechos humanos”.
Si queremos de verdad la reconciliación de nuestro país debemos partir solicitando a las Fuerzas Armadas y a todos quienes tengan información respecto de los detenidos (as) desaparecidos (as), que ayuden en el esclarecimiento de cada caso entregando esa información, y como país debemos avanzar hacia una legislación que impida el negacionismo y la violación de los derechos humanos de la dictadura cívico-militar, tal como lo hacen los países desarrollados, que es lo que anhelamos como país en vías de desarrollo.

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