Choque geopolítico y tecnológico entre Seúl-Tokio: empañando la APEC 2019

La 31 cumbre de APEC, el próximo 16 y 17
de noviembre en Santiago, tendrá un silencioso convidado de piedra, la ruptura
de relaciones en materia de Inteligencia entre Japón y Corea del Sur.

No existe claridad cuándo empezó el
distanciamiento, pero en agosto de este año,  Japón tomó la decisión unilateral de sacar a Seúl
de la “lista blanca” de socios privilegiados en su comercio exterior. A las
pocas semanas, Corea dio por caduco un acuerdo de cooperación en materia de Inteligencia,
llamado GSOMIA (General Security of Military Information Agreement), el cual
incluía al conjunto de los servicios de cada país. Paralelamente, se observó
una fuerte fricción ante el vaciamiento de agua radiactiva de Fukushima al
Pacífico anunciado por Japón.

Mirado desde América Latina es un distanciamiento
sorpresivo. A ambos se les veía con intereses políticos relativamente
confluyentes.

No debe olvidarse que en Japón vive desde
mediados de los años 40 una comunidad norcoreana bastante activa, la Chongryon,
formada por descendientes de trabajadores que huyeron de la península durante
la ocupación nipona. Es una entidad híbrida, que controla redes de juegos de
azar, colegios privados, centros culturales y actúa como embajada de facto del
régimen de Pyongyang en Tokio. Y aunque de los 700 mil descendientes de
coreanos en Japón, la mitad llegó a pertenecer a Chongryon, su número ha ido
disminuyendo fuertemente, producto de rencillas internas y el poco entusiasmo
de los jóvenes. El resto se agrupa en otra entidad, llamada Mindan, asociada a
Seúl. Asimismo, debe tenerse en consideración que Pyongyang ha reconocido que
durante varios años secuestró ciudadanos japoneses sin motivaciones conocidas. Además,
Tokio y Seúl son aliados activos de EEUU. En suma, había un grueso de materias
comunes que requerían de una buena cooperación de las Inteligencias de los dos
países.

Ahora bien, desde la perspectiva de la
historia de relaciones internacionales, este quiebre entre ambos países tiene
algunas explicaciones del todo lógicas.

Una histórica: las relaciones entre ambos
se venían deteriorando en los últimos años por la decisión de tribunales
surcoreanos de ordenar a empresas japonesas el pago de compensaciones por la
explotación de mano de obra durante la ocupación nipona (1910-1945). Para Japón
el asunto lo zanjó un acuerdo bilateral en 1965. Una discrepancia de difícil
solución.

Otra explicación es geopolítica: un
pequeño archipiélago rocoso llamado Dokdo por los coreanos y Takeshima por los
japoneses, ha motivado una disputa histórica con crispaciones cada cierto
tiempo.

La tercera explicación responde a
intereses futuros en el ámbito tecnológico. Ha surgido una rivalidad indesmentible
tras la irrupción de grandes corporaciones surcoreanas (Samsung, LG, Hyundai). Por
eso, el embargo japonés afecta la exportación de componentes básicos para
semiconductores, chips y pantallas imprescindibles para fabricar computadoras y
smartphones.

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