La enfermedad crónica basada en la adiposidad es probablemente la mayor epidemia no infecciosa del siglo XXI. Solo en los Estados Unidos, más de 1 de cada 3 adultos son obesos. Más de 40 enfermedades crónicas, incluida la diabetes mellitus tipo 2, el cáncer y la aterosclerosis, están asociadas con la obesidad. Sin embargo, a pesar de la prevalencia generalizada de la obesidad, se carece de un tratamiento eficaz y duradero, especialmente porque las modificaciones del estilo de vida a menudo fallan y los medicamentos constituyen un porcentaje muy pequeño de las intervenciones generales. La cirugía bariátrica se ha convertido en un tratamiento establecido y eficaz para la obesidad en pacientes con o sin diabetes tipo 2. Aunque la gastrectomía vertical endoscópica en manga ha reemplazado recientemente al bypass gástrico en Y de Roux como el procedimiento quirúrgico bariátrico preferido, la mayoría de los estudios sobre los efectos a largo plazo del bypass gástrico se centran en este último. Un estudio reciente mostró una remisión completa de la diabetes después del bypass gástrico en Y de Roux en 50 a 80% de los casos, con mayor frecuencia entre pacientes más jóvenes y aquellos con una duración más corta de la diabetes y menos uso de insulina. En los adultos con diabetes tipo 2, la mortalidad general y la incidencia de eventos cardiovasculares adversos mayores fueron menores entre los que se sometieron a cirugía bariátrica que entre los que no. Además, se ha informado la durabilidad a largo plazo de la pérdida de peso y la remisión de la hiperglicemia, hipertensión y dislipidemia después de la derivación gástrica en Y de Roux.
Los mecanismos que impulsan una mayor sensibilidad a la insulina y la remisión de la diabetes tipo 2 después de la cirugía de derivación están delineados de manera incompleta. Estudios anteriores, principalmente después de la derivación yeyunoileal, llevaron a la conclusión de que la normoglicemia era simplemente mecánica, como resultado del síndrome del intestino corto y el tránsito rápido a través del intestino.
Otros estudios realizados con pacientes en los que se ha realizado cirugía metabólica o bariatrica han obtenido resultados de reducción de la hemoglobina glicosilada (HbA1c) por debajo del 6% en alrededor del 40% de los pacientes frente al 12% en aquellos en tratamiento con medidas de modificación en el estilo de vida y tratamiento farmacológico. Además esto se consiguió sin ningún tipo de tratamiento farmacológico posterior a la cirugía hasta 12 meses después de la misma en casi la totalidad de los pacientes sometidos a la cirugía de by-pass frente a los que lo hicieron mediante reducción gástrica (28% de los casos pudieron prescindir de medicación).
Para ilustrar la efectividad de estos tratamientos se han comunicado casos de diabéticos tipo 2 con obesidad mórbida (IMC superior a 40) y muy mal control de su diabetes (HbA1c superior a 9%) a pesar de tratamiento combinado con varios fármacos antidiabéticos orales e incluso insulina a altas dosis que a los pocos días de realizarse la cirugía bariátrica han experimentado mejorías espectaculares en sus controles glucémicos hasta el punto de no precisar medicación para el control de la diabetes y mantener cifras de HbA1c dos años después por debajo de 6,5%.