Para el Consejo Regional, lo ocurrido la semana pasada fue, sin lugar a dudas, el error del siglo.
Las
consecuencias inmediatas en los días siguientes fueron un duro choque
con la Intendencia, organismo con el cual las relaciones ya estaban
trizadas luego de las tensas jornadas vividas en las semanas previas a
raíz del rechazo de la corporación a millonarios proyectos de inversión
en áreas sensibles: cáncer, empleos de emergencia y otros.
Luego
vinieron las disculpas, la renuncia del secretario ejecutivo del
Consejo Regional, Ricardo Barrientos y el lunes, la aceptación de esta
poniendo fin a una carrera de 18 años de servicio público.
Sin
embargo, lo más grave es que el episodio dejó muchos resquemores en la
opinión pública y ya hay voces que aseguran que no basta con la salida
de Barrientos, sino que, incluso, apuntan al propio presidente del
Consejo Regional, Tolentino Soto, como otra persona que debiera dar un
paso al costado.
Esta es la historia de una de las peores equivocaciones en los anales de este organismo colegiado.
CUENTA PÚBLICA
Ricardo
Barrientos recuerda que en los momentos previos a la cuenta pública del
Consejo Regional, el presidente Tolentino Soto se le acercó para
indicarle que le llamaba la atención la cifra en que se basaba su
discurso: durante 2018 la inversión pública aprobada por el Consejo
Regional era insignificante al lado de los montos atribuidos al año
2017.
Soto
recuerda que sorprendió la magnitud de las diferencias entre ambos
años, “pero tenía claro que la tendencia que mostraban las cifras era
correcta, pues este año la inversión aprobada había sido efectivamente
inferior a la del año pasado”.
Barrientos tomó la minuta y revisó los datos en el sistema. “También me llamó la atención y revisé dos veces la información
con los datos que me arrojaba nuestra base de datos. Era un cálculo muy
simple pues solo había que comparar las cifras de ambos años, 2017 y
2018. Y en las dos ocasiones, el sistema me arrojó el mismo resultado”.
Con
esa confirmación, el presidente del Consejo Regional de Magallanes se
dirigió a la palestra y emitió su discurso en el cual llamaba la
atención sobre tales diferencias e invitaba al Gobierno Regional a
trabajar en conjunto para resolver este problema. “Nunca fue nuestra
intención sacar alguna ventaja política de esta situación”, diría más
tarde el presidente de la corporación.
Pero
las diferencias dadas a conocer en el discurso eran impresionantes: si
en 2017, durante el anterior gobierno, se habían aprobado a la fecha 452
mil millones de pesos, en la actual administración, la cifra aprobada
no apenas era de 36 mil millones de pesos.
Si
bien, durante el discurso las palabras fueron conciliadoras, las
cifras, por sí solas, parecían un terrible reproche a la actual
administración pues evidenciaban una ejecución que no superaba el 8% del
año pasado.
La
magnitud del error quedó en evidencia de inmediato, recuerda el
consejero regional Emilio Boccazzi. “Cuando nos pasaron la minuta del
discurso, lo indiqué en su momento que cualquier persona que conozca la
administración pública, sabe que el Consejo Regional nunca en su
historia ha manejado presupuestos como el descrito de 452 mil millones
de pesos, como máximo han sido 80 millones de pesos y no más”, indicó.
RESPUESTA
La
respuesta, al día siguiente siguió esa misma línea. Fue tajante y vino
de la mano del jefe de la Dirección de Presupuesto e Inversión Regional,
(Dipir), Muricio Peña y Lillo, quien dejó en evidencia el insólito
error. “Es evidente que alguien cometió un error con las comas y agregó
ceros a un proyecto”. En otras palabras, lo que valía millones, para la
estadística del CORE valía miles de millones. “No entiendo cómo
políticos que tienen una vasta experiencia en la administración pública
no se percataron de ese hecho y por ello creo que aquí hubo una
intención de obtener beneficio político”, comentó el encargado de la
Dipir.
Y
entonces, al caer la tarde del martes, el propio Soto debió rendirse a
la evidencia y admitir que se había cometido un error y enfatizar que
“nunca hubo intencionalidad política de por medio”, expresó.
Para entonces, Soto ya tenía sobre su escritorio la renuncia del secretario ejecutivo del Consejo Regional.
Le
planteamos entonces, la misma duda de Peña y Lillo y de Boccazzi. ¿Cómo
alguien con su experiencia política no se percató que la cifra de 2017
era irreal, dijeran lo que dijeran los informes?
“Lo
que ocurre es que en medio de la danza de millones que ha constituido
el Plan de Zonas Extremas donde muchas veces aprobamos proyectos por
cientos de millones de pesos para ser aprobados durante varios años, no
era raro tener ante nosotros inversiones de esa magnitud”, respondió.
Su respuesta, sin embargo, no satisfizo a todos.
¿QUÉ PASÓ?
Lo
que había pasado, fue revelado por el propio Barrientos esta semana.
“Un profesional que había trabajado durante un breve tiempo haciendo un
reemplazo, el año pasado, ingresó en forma equivocada la información de
un proyecto en particular a la base de datos. De este modo, un proyecto
que había sido aprobado por 336 millones de pesos, figuraba como una
inversión por 336 mil millones de pesos”. Sumado al resto de la
inversión pública de aquel año daba los 452 mil millones de pesos dados a conocer durante su discurso.
Con
gran hidalguía, Barrientos consideró que su renuncia era la única
medida aceptable “dada la gravedad del daño causado que tensionó
innecesariamente las relaciones al interior del Gobierno Regional”,
expresó en su carta de renuncia, una renuncia que se produce luego de
18 años de un servicio público que le valió el reconocimiento de muchas
personas y que, para mayor desgracia, se produce cuando todavía le
faltaban dos años para acogerse a la jubilación. “Estoy con mi
conciencia tranquila de haber actuado correctamente, pero no me siento
todavía con energías para hablar de nuevos proyectos laborales”, nos
dijo esta semana, luego que su renuncia fue aceptada por ocho votos
contra cinco.
Entre
quienes se opusieron a su renuncia, el consejero Antonio Bradasic,
manifestó: “No creo que hubiera sido necesario aceptarle la renuncia
porque él ha sido un buen funcionario y creo que con su salida están
tratando de limpiar culpas ajenas”, indicó sin mencionar a quienes se
refería.
Otros, como el exintendente Christian Matheson, fueron más explícitos. “Acá hay solamente una
persona que pagó el error que es compartido. En esta oportunidad le
costó la cabeza a don Ricardo Barrientos quien ejerció estas funciones
por 18 años de forma impecable.
La verdad es que yo como ciudadano común
y corriente, habría esperado la renuncia del presidente del Consejo
Regional por su absoluto desconocimiento de las cifras aprobadas durante
el ejercicio de sus funciones que se traduce también en una tremenda pérdida de crediblidad”, concluyó Matheson.
@PedroEscobar