La biodiversidad ha declinado globalmente por décadas, pero -los humanos- hemos evitado algunas extinciones y podríamos revertir las pérdidas hacia el 2050, resumía el profesor Joe W. Bull de la Universidad de Oxford en redes sociales. Esto, como resultado de tres recientes publicaciones en pleno 2020, todas concernientes sobre el estado de la biodiversidad y nuestra relación con ella.
Lo malo, un continuo descenso en poblaciones de especies. El “Global Living Planet Index” (Índice Global del Planeta Viviente) ha continuado a la baja según el “Living Planet Report 2020” de WWF-ZSL (World Wide Fund for Nature, y Zoological Society of London). ¿Qué significa esto? Pues que entre 1970 y 2016 las poblaciones de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces han disminuido en promedio un 68%. Aún peor es el resultado para las subregiones tropicales de América donde el Índice del Planeta Vivo disminuye a un 94%. Esto es de importancia porque desde la revolución industrial las actividades humanas han destruido o degradado bosques, pastizales, humedales y otros ecosistemas importantes, amenazando el propio bienestar humano.
Lo bueno, una parte de las especies puede ser salvadas de la extinción. En un artículo científico en la Revista “Conservation Letters”, Friederike Bolam y sus colegas ponen a prueba los Objetivos de Biodiversidad Aichi de la Convención de Diversidad Biológica (CBD) sobre “…prevenir las extinciones de especies en peligro…”. Ellos hicieron a expertos evaluar 39 aves y 21 especies de mamíferos en peligro de extinción con acciones de conservación desde 1993 a 2016. De estas especies, 21 a 32 especies de aves y entre 7 a 16 especies de mamíferos se habrían se habrían salvado de la extinción por acciones de conservación. Esto implica que mientras algunas especies se extinguieron a pesar de los esfuerzos, otras si respondieron a las acciones y son conservadas.
El futuro puede ser mejor para la biodiversidad si integramos las decisiones y acciones. En otro artículo, esta vez en la Revista “Nature”, David Leclère y colaboradores se preguntaron sobre la relación en la producción de alimentos, la demanda de estos y la conservación de biodiversidad. Específicamente, en qué escenarios se podría atender mejoras en la producción de alimentos, reducir o modificar la demanda de alimentos, y aumentar o restaurar áreas para la conservación. Es así como en su escenario base “seguir como siempre”, todo disminuye y perdemos biodiversidad. En los escenarios de “una sola acción” ya sea en la producción, demanda o conservación, sólo hay mejoras en biodiversidad cuando se atiende aumentar la conservación, a costa de producción y demanda de alimentos. Solo en los escenarios de “acciones combinadas” existe la posibilidad de atender producción y demanda de alimentos, y aumentar la conservación. Incluso con la posibilidad de revertir la disminución en biodiversidad para 2050.
Es un hecho que perderemos biodiversidad a este ritmo, pero también es un hecho que podemos salvar especies de la extinción. También es necesario entender que los ecosistemas no funcionan aislados como ha sido la práctica hasta ahora. Es más, si comenzamos a integrar los sistemas productivos y de demanda de la sociedad, con la conservación de la biodiversidad es posible llegar a escenarios futuros donde la pérdida de biodiversidad sea una cosa del pasado.