El contexto del Día del Trabajador

Este
1 de mayo fue el más atípico y complicado en las últimas décadas.
Vivimos una pandemia mundial y muchos trabajadores continúan en sus
labores buscando sacar al país adelante, muchos arriesgando día a día su
vida. Mientras tanto el número de contagios diarios sigue
sostenidamente en aumento y nos acercamos a la cúspide, esperada para
las próximas semanas.

Las
cifras son preocupantes y alarmantes, ya que los más vulnerables y
expuestos al contagio son hombres y mujeres de 30 a 55 años y que se
concentran, cada vez más, en los sectores populares. Son aquellos que
sostienen la economía, aquellos que usan transporte público, aquellos
que ganan salarios de hambre. Es nuestra fuerza laboral, hombres y
mujeres, los nuevos contagios. La nueva normalidad de Piñera se sustenta
en ellos, por lo mismo se empeña en hacernos creer que todo va bien,
con aires de exitismo y autoalabanzas hasta vergonzosas, todo para que
el trabajador tenga una sensación de tranquilidad.

Fue
un 1 de mayo triste, ya que más de 800 mil trabajadores están cesantes,
miles más sufren la precariedad de ingresos con la Ley de Protección
del Empleo y muchos más, sin contrato, hoy no tienen ingresos al estar
impedidos de trabajar.

Mientras
el trabajador sufre, el empresario, que se acogió a la ley y dejó de
pagar sueldos, reparte millonarias utilidades entre sus accionistas. Un
abuso y una burla ante la mirada cómplice del Gobierno. Se puede quitar
la plata del sueldo a los trabajadores, pero no las utilidades a los
accionistas. Es inconstitucional, dice la UDI.

La nueva
normalidad del Gobierno abre los mall y el comercio, manda a los
trabajadores públicos a sus puestos a entender gente y pretende que los
colegios retornen a clases presenciales, exponiendo casi criminalmente a
los trabajadores. En este escenario el Presidente Piñera, pretende
volver a aplazar el plebiscito constitucional. Para el Presidente
existen condiciones hoy para aglomerarse en un mall o en un mesón de
atención al público, pero no para votar en 6 meses más. La verdad suena
más a que el Gobierno no tiene ninguna intención de que el plebiscito se
realice. Seguramente no quieren poner en riesgo sus actuales
privilegios, ente la segura abolición de la Constitución del 80. Esa
Constitución que no permite hacer los cambios que favorecen a los
trabajadores y a los más desposeídos.

La historia es nuestra y la hacen los pueblos (Salvador Allende). Nuestra lucha tiene cada día más sentido.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS