Estudios realizados durante la última década, han revelado que el desarrollo de la nefropatía diabética se inicia en los primeros años posteriores al inicio de la diabetes, existiendo elementos de laboratorio que permitirían la detección de factores de riesgo y su diagnóstico precoz y, lo que es de especial interés, posibles tratamientos que permitirían retardar o prevenir el desarrollo de ella. En la actualidad no hay duda de la relación existente entre la hiperglicemia y las complicaciones microvasculares de la diabetes mellitus, sin embargo, los mecanismos a través de los cuales ella produce el daño renal no están del todo aclarados. El que la Nefropatía Diabética afecte solo a un tercio de los pacientes portadores de la enfermedad, con una incidencia máxima entre los 10 y 20 años de evolución de la diabetes, así como también el que algunos pacientes con muchos años de evolución y mal control metabólico no desarrollen nunca que apoyan fuertemente la existencia de factores predisponentes. La fase inicial de la enfermedad, los pacientes se encuentra aumento de volumen renal acompañado filtración glomerular. Se observa también aumento de la eliminación de albúmina por la orina las siguientes etapas ocurren en forma silenciosa pudiendo aparecer hipertensión arterial y el mal control metabólico evidenciado por el alza de la hemoglobina glicosilada .Finalmente la Etapa V corresponde a la fase de insuficiencia renal crónica terminal, en la que la diálisis y el trasplante renal son necesarios. Dentro de los elementos diagnósticos tenemos la microalbuminuria es aceptada como la mejor manifestación para detectar la nefropatía diabética en las primeras etapas de su evolución considerándose como anormales las cifras que sobrepasan los 20 mg/min.
El control adecuado de la glicemia, se ha observado que ha detenido la progresión hacia nefropatía diabética etapa V en el 58% de los casos. La dieta hipoproteica es un elemento terapéutico frecuentemente utilizado en diversas nefropatías, ya que se sabe disminuye la presión en el interior del glomérulo (parte de la estructura renal) con lo que se logra el retardo del daño. En este caso específico su utilidad parece estar también en su uso preventivo. Otra medida que reduzca los niveles de hipertensión arterial retarda la evolución de la Nefropatía diabética hacia su fase terminal. Sin embargo, los mejores resultados se han obtenido con el uso de inhibidores de la enzima convertidora. Se ha demostrado que el uso precoz de estos medicamentos en pacientes diabéticos adultos no hipertensos ejerce un poderoso efecto protector en el daño renal, ya que va más allá de su efecto sobre la presión arterial. Este efecto se explica por la disminución de la presión en el interior del glomérulo, ya que su acción vasodilatadora es mucho más marcada a nivel de la arteriola eferente de la estructura funcional microscópica del riñón.
Finalmente nuestra región favorece la aparición de patologías relacionadas con hábitos o estilos de vida los pacientes que requieren terapias sustitutivas renal cada año van creciendo, donde más del 50 %son producto de nefropatías diabéticas, patologías que de haber sido abordadas por el usuario en forma cuidadosa podrían haber limitado o retrasado su ocurrencia. Debe recordarse que alrededor de un 11 y 13 % de la población general mundial presentaría Insuficiencia Renal la cual es variable según nivel socio económico, etnia entre otras determinantes de salud. La prevalencia en Chile de la Enfermedad Renal crónica en etapas 3 a 5 es de un 3% según datos obtenidos de la Encuesta Nacional de Salud del año 2017.