Mucho
se está hablando sobre qué irá a pasar después del Coronavirus en el
sistema educacional. Estamos en una época donde los cambios son pan de
todos los días, las nuevas tecnologías, las famosas y discutidas redes
sociales, la influencia de los medios de comunicación, y todo lo que se
ha vivido en este período de pandemia demandan nuevas respuestas y las
respectivas soluciones, situación que obliga a replantear la manera de
enseñar y también de aprender.
Usando
la imaginación podemos visualizar una sala de clase donde los alumnos
llegan después de haber visto un video, todos trabajan al mismo tiempo
con una actividad dada por el profesor, el profesor dicta un módulo de
20 minutos para debatir y profundizar el tema, los alumnos se reúnen en
pequeños grupos de trabajo, elaboran afiches configuras que incluyen
mensajes sobre el tema, consultan a su profesor, eligen cómo ser
evaluados; a través de una presentación oral, una evaluación escrita o a
través de un proyecto, para eso el profesor determina una rúbrica para
conocer de antemano el criterio de evaluación. En este modelo el alumno
puede registrar su proyecto al igual que su itinerario académico en su
portafolio digital, con sus trabajos, notas del profesor, etc. Todo esto
pasará a formar parte de un currículum vitae del alumno que le servirá
para distintos fines. Con este pequeño ejemplo podemos tener una idea
del funcionamiento del sistema semipresencial.
En
este modelo mixto los alumnos pueden utilizar contenidos y experiencias
tanto presenciales como digitales. Algunas características son: Estar
dentro de un programa formal y con contenidos curriculares. Una parte de
la experiencia es digital. El alumno organiza en algún momento el
tiempo, el lugar y el ritmo de trabajo. De igual forma una parte de este
modelo el alumno lo desarrolla en un lugar supervisado como es el aula,
además de ser acompañado de sesiones de tutorías por su profesor,
mientras otra parte la realiza de manera autónoma, es decir: Es decir,
existe un proceso donde se conectan las actividades presenciales y las
digitales en un producto final, integral, mejorado y único.
A
modo de conclusión, en un modelo como el señalado, docentes, aulas y
Coronavirus formamos personas para que adquieran competencias y
desarrollen sus talentos. Para conseguirlo, todos los miembros de la
comunidad educativa deben involucrarse. ¿Fácil? No, para nada. Requiere
de toda una organización, de profesionalismo, de coraje, de tiempo, de
paciencia, de responsabilidad y de despojarnos de nuestros egos para
convertirnos en agentes de cambio para poder servir mejor a nuestros
alumnos.