Soy un absoluto convencido de que Chile necesita una nueva Constitución, y que el proceso debe ser mediante una Convención Constituyente. Creo en que las capacidades del país permitirán realizar un proceso civilizado y constructivo, y que gran parte de los esfuerzos tienen que estar enfocados en “emparejar la cancha” y mejorar la calidad de vida de todos y cada uno de los(as) chilenos(as). Pero tengo que reconocer algo: ni en mis mejores sueños, o en mis peores pesadillas, tenía considerado que en la ecuación de este proceso apareciera después de muchos años un individuo como Pablo Longueira señalando que está con el “APRUEBO” y que le gustaría ser un “Constituyente”. Ni en mis mejores sueños, porque mientras más personas estén convencidas de votar “APRUEBO”, mayor representación tendrá el resultado, razón por la cual uno no podría negarse a que muchos quieran optar por esa opción. Ni en mis peores pesadillas porque el prontuario de este personaje es del terror:
Acusado de corrupción por recibir del Gerente General de SQM la redacción de un artículo que daba beneficios tributarios a la empresa que lo incluye en la ley de Royalty minero; Se le investiga por pagos irregulares a través de sus boleteros falsos por $900.000.000. Se le investiga por delitos tributarios, financiamiento ilegal de campañas políticas y posible cohecho. También es cuestionado por la ley de pesca, o más bien por regalar el mar de todos los chilenos a 7 familias, con la posibilidad de heredar esas concesiones eternamente; y hace muy poco ser el autor de una carta a los parlamentarios UDI para no aprobar el retiro del 10% de las AFP`s
Con estos antecedentes, la respuesta a la pregunta inicial es: con el voto “APRUEBO” de Longueira si; con él como “Constituyente”… preferiría que no, porque el desafío requiere de personas que precisamente quieran eliminar todos los abusos de los cuales es acusado Longueira.
Si queremos un país con mayor justicia social, necesitamos Constitucionalistas que quieran un país más justo, no personajes que benefician a los mismos de siempre.
Si queremos que la justicia sea igual para todos, no podemos tener Constitucionalistas que han aprovechado su posición económica o política para mantener sus privilegios, pagando para seguir libres o “condenados” a clases de ética…
Si queremos un sistema de seguridad social de verdad, no podemos darnos el lujo de tener “Constitucionalistas” que defienden el modelo de las AFP´s y de las ISAPRES con dientes y uñas.
Si queremos un país más competitivo, no podemos seguir con el modelo económico actual, debemos generar mayores oportunidades para las PyMES y para que nuevos emprendedores puedan progresar, y no terminar trabajando para los más ricos del país. Debemos dejar de ser exportadores de materia prima y potenciar la industria nacional exportando productos con valor agregado.
No podemos seguir pensando en que la “teoría del chorreo” funciona, porque es una gran mentira.
Por mi hijo y por los suyos; por mis futuros nietos y por los suyos, por mi vejez y la de ustedes: yo APRUEBO con Convención Constituyente.