“Van a fracasar comercialmente los que creen que las empresas del futuro son las que abusan de su entorno”

El
vicepresidente ejecutivo de Corfo, Sebastián Sichel, manifestó en su
reciente visita a Punta Arenas que Magallanes “es una región que tiene
un potencial gigantesco de desarrollo económico, sobre todo para el
país, que nos permite diversificar la oferta productiva de Chile al
tener minería, ganadería y sobre todo turismo en la punta de lanza de
desarrollo productivo”.

En
esa línea, Sichel enfatizó que en sector turismo existe un inmenso
potencial por desarrollar. “Hay que seguir apostando a diversificar la
oferta turística, por lo tanto, hay que aumentar en lo que se conoce
como ‘última milla’, los recursos. Que haya más oferta diversificada
para los viajeros”, precisó.

Asimismo,
reitero que la Antártica es un territorio de investigación científica, y
argumentó que “una de las cosas más importantes que me pasó en el
Congreso Futuro fue que el 90% de los científicos estaba interesado en
venir a la Antártica. Estamos viendo cómo podemos avanzar en
transferencia tecnológica y transformarlo en un foco de investigación
científica productiva”.

Además,
detalló que este 2019 se apuntará a la posibilidad de agregar valor a
productos que han sido tradicionales, pero que requieren mayor
sofisticación. El trabajo con el calafate, con ganadería, por ejemplo.

Según adelantó, hay más de $2.000 millones en cartera de proyectos.

En
su periplo, Sichel destacó el proyecto Nodo Tejedoras e Hilanderas de
Magallanes y la Planta Alimag, donde elaboran calafate en polvo
liofilizado. También elogió el Museo de Sitio Nao Victoria y presentó el
proyecto Biodigestores.

 

-¿Cómo está Magallanes en cuanto a innovación tecnológica, considerando que esta es una zona extrema?

“Se están generando las condiciones para que se desarrolle.
Hace dos semanas me fue a ver el vicerrector de Innovación de la
Universidad Católica y me contó que estaban instalando un FabLab en
Tierra del Fuego para desarrollar investigación de primer nivel.
Nosotros como Corfo estamos estudiando la posibilidad de hacer un centro
tecnológico asociado a la Antártica.

Entonces, qué estamos diciendo,
que aquí se están dando condiciones únicas para que científicos y
empresas de todo el mundo vean a la región como un foco de desarrollo,
ya no solo para venir a investigar y escribir
papers,
sino para encontrar soluciones para el sector productivo. Si antes
pensábamos en turismo, ganadería e industrias tradicionales, hoy día
pensamos que esas industrias podrán encontrar investigación de primer
nivel”.

 

-Para llevar a cabo esto se requiere un presupuesto abultado.

“Yo
creo que uno de los primeros errores que comete el Estado siempre es
pensar cuánto aumento hay en el presupuesto y no cuán eficaz es el gasto
y en qué se gasta. Queremos que cada día se pierda menos plata, en el
sentido de burocracia dentro de nuestra institucionalidad. El compromiso
de Corfo en Magallanes es que cuando se postule en los próximos
concursos, no se tenga que traer ningún papel que no sea la idea de
negocio, que los recursos lleguen directamente, con menos
intermediarios”.

-¿En qué etapa estamos actualmente?

“Estamos
viviendo lo que se llama la cuarta revolución industrial; la primera
fue la máquina a vapor, la segunda fue la incorporación de la
electricidad, la tercera fue la incorporación de la internet al mundo
cotidiano y la cuarta es la revolución tecnológica, que básicamente
consiste en la incorporación de la tecnología en nuestra vida cotidiana.
Por qué digo esto, porque en todas llegábamos tarde, pero en esta
última es la única en la que tenemos la oportunidad de llegar más
temprano.

Por ejemplo, esta región tiene un capital humano con alto
nivel de educación, que tiene además una masa productiva autónoma y que
sobre todo tiene una oportunidad histórica que uno la deja de ver cuando
le da miedo la revolución tecnológica, que reduce las brechas
logísticas. Antes era inconcebible que alguien de Punta Arenas
desarrollara software para alguien de China o que alguien de acá
vendiera su lana y que la compraran en Dinamarca. Hoy día la tecnología
hace que la distancia, que era su principal desventaja competitiva,
desaparezca”.

 

-¿Cómo contribuye Corfo a hacer realidad esto?

“A
través de las más de mil becas de capital humano disponibles en todo el
país, lo que buscamos es capacitar y alfabetizar digitalmente, Además,
estamos haciendo programas específicos en todas las líneas de negocio de
la Corfo, para que quien quiera incorporar tecnología en su proceso de
negocio podamos ayudarlo con financiamiento. El objetivo es que las
empresas usen estos recursos eficazmente y puedan competir de mejor
manera en los mercados del futuro”.

 

-¿Cuáles son las principales inquietudes que le han planteado desde el mundo productivo magallánico?

“Primero, cómo incorporan
las nuevas tecnologías en sus negocios, y segundo, la a veces excesiva
dependencia a demandas estacionales. El turismo ocurre solo en verano,
la producción de calafate también, la lana tiene dos periodos de salida,
de ahí el miedo a la estacionalidad permanente que vive una región como
esta para desarrollar emprendimientos de todo tipo. Por ello, estamos
trabajando en la región para romper la estacionalidad. Otra gran demanda
tiene que ver con cómo miramos el territorio”.

 

-Se ha anunciado para este año la priorización triple impacto. ¿En qué consiste?

“Estamos
invirtiendo plata que es de todos los chilenos, por lo tanto, dónde se
invierte es determinante, no solo en los sectores y en el desarrollo que
provoca, sino también cómo se comportan las empresas respecto de los
entornos donde realizan sus actividades, porque entendemos que en las
empresas del futuro los resultados finales del negocio no son su única
preocupación, muchas veces tiene que ver con cómo son capaces de
solucionar problemas sociales en su entorno y mejorar las relaciones con
las comunidades o también hacerse cargo de la trazabilidad ambiental de
sus
productos”.

 

-¿Cómo se ve desde la Corfo la industria salmonera regional?

“Para
nosotros es una industria importantísima para Chile y se han construido
verdades y mitos respecto de ella. Una gran verdad es que somos los
segundos productores mundiales de salmón y una segunda verdad es que
muchas veces usamos cantidades de antibióticos, que son los permitidos,
pero que han hecho que este mercado sea menos competitivo en el mundo.

Es importante para Magallanes porque las condiciones geográficas de esta
región, las distancias que se usan entre las jaulas, hacen que tengan
un producto que es oro, porque usan casi nada de antibióticos. El
llamado es a que los empresarios del sector sigan con la buena
trazabilidad de sus productos. En esta visita he visto que eso está
pasando aquí y tenemos un salmón que es mucho más saludable que otros
que se comercializan en el mundo”.


POLÍTICA

-Usted fue uno de los militantes que renunció a la Democracia Cristiana (DC). ¿Cuál fue el motivo?

“De forma y de fondo. Yo reconozco
que quiero a mucha gente de la Democracia Cristiana, le tengo mucho
cariño a su historia, sobre todo en estos días en que ha pasado toda la
discusión sobre Frei Montalva, que creo es una de las cosas más
dolorosas y condenables que han ocurrido en nuestro país. Pero creo que
es una comunidad que perdió su sentido, que le gustaba más la ‘rosca’
(pelea) que la conversación. Una cosa más de fondo es que tengo la
sensación que el extremismo le ha hecho mal a la política chilena en
general.

Cuando se polarizaban las cosas, a Chile le iba mal, y cuando
construyó grandes acuerdos -yo todavía me considero profundamente
aylwinista- a este país le fue muy bien. Lo que vi en el período de la
Nueva Mayoría fue la fricción mayor de la política y una DC que de ser
un partido de centro y moderador del sistema político, empezó a creerse
un partido más de la cultura de izquierda, que tan mal le ha hecho al
país cuando extrema sus posiciones. Por lo tanto, no me sentía
identificado con eso”.

 -Usted también tuvo un paso por Ciudadanos. ¿Qué conclusiones sacó de eso?

“La
más importante es que no podemos vivir en una democracia atomizada, en
que cada uno tiene su grupúsculo, se pone una etiqueta y sale armar un
partid
o
político, porque eso hace que tengamos miles de partidos políticos, que
son incapaces de ponerse de acuerdo, porque acá cada uno se siente
dueño de la verdad. Para mí, Ciudadanos fue un gran proyecto, que
representaba mis ideas, que son liberal demócrata o liberal solidaria,
que partió bien, pero que comenzó a personalizarse, a ceñirse a la
figura de Andrés Velasco y a encon
trar diferencias con todos y no construir acuerdos”.


@J.Benítez/C.Muga

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