Personal y medios municipales, especializados en la operación de camionetas y camiones saleros, esparcieron, hasta el mediodía del viernes, un total de 24 toneladas de sal en calles y avenidas de Punta Arenas.
La medida obedece a la necesidad de dejarlas en mejores condiciones para el tráfico vehicular y de peatones después de la primera nevada que se abatió sobre la ciudad en horas del jueves y que, posteriormente, dejó paso a chubascos ocasionales y, por la madrugada del viernes, a una gruesa capa de escarcha.
De acuerdo con la planificación vigente en el Departamento de Operaciones del Municipio, las camionetas y camiones saleros, salen en horas de la madrugada a esparcir sal en las calles y avenidas de Punta Arenas.
El trabajo, dificultado por los elementos precipitados, se complica por las bajas temperaturas imperantes a esas horas de la mañana, cuando aún el tránsito es relativamente escaso.
Posteriormente y casi siempre poco antes de las seis de la madrugada, esa labor se intensifica, por ejemplo, desde Río de Los Ciervos hasta Tres Puentes, por la Avenida Costanera del Estrecho; en parte de la Avenida Frei y, principalmente, en las avenidas Independencia, Alessandri y Aguirre Cerda, peligrosas por la intensidad del tráfico vehicular y porque la primera recibe los centenares de taxis colectivos, buses y vehículos particulares que vienen hasta el centro de la ciudad, principalmente.
Las otras avenidas también son riesgosas ya que permiten el acceso a la Costanera del Estrecho, por la cual circulan los vehículos que vienen hasta el centro o hacia el sector norte y los que se dirigen hacia el sector sur de Punta Arenas.
Pero eso no es todo.
La mayor parte de las calles que unen el Barrio 18 de Septiembre con la parte baja de la ciudad también tienen un alto riesgo para los vehículos, debido a la pendiente nevada y escarchada que deben enfrentar con riesgo de accidente aminorado por el lanzamiento de sal.
Otro tanto ocurre en el sector norte, donde es cierto que no existen pendientes significativas, el intenso tránsito vehicular genera dificultades, como en El Ovejero, en Hornillas y General Salvo y General del Canto.
En el Barrio Sur, los problemas mayores se presentan en el sector Río de La Mano; en calle Briceño con España, en Pérez de Arce, desde Zenteno a España; en Bellavista, desde Zenteno a la Avenida España y, principalmente, en las calles situadas más al sur, como Miraflores, Las Heras; Manuel Rodríguez con Aguirre Cerda y, como ya se indicó, el acceso de esta avenida y Alessandri con la Costanera.
Por si no bastara, el personal municipal debe agilizar su tarea de esparcir sal en Martínez de Aldunate, sobre el badén sobre el Río de La Mano y, más al sur, en el peligroso cruce de esa avenida con Alessandri, donde para peor, existe una pendiente significativa en la unión de ambas arterias.
Finalmente, las camionetas y los camiones saleros deben dirigirse hasta el Barrio Archipiélago de Chiloé, cuyas principales arterias son utilizadas por la locomoción colectiva mayor y menor.
Otro tanto ocurre en el área de la parte alta de Punta Arenas, desde la Población Pablo Neruda hasta la Población Loteo del Mar, pasando por el Mirador del Estrecho, entre otras, en la cual se han levantado numerosos grupos residenciales, cuyos pobladores deben hacer esfuerzos para desplazarse en dirección, por ejemplo, a la calle Eusebio Lillo, por la cual transitan.
De no ser por el lanzamiento de sal, las dificultades de los conductores podrían ser mucho mayores y no sería suficiente haber instalado neumáticos con clavos o laminillas y conducir con la mayor precaución posible y a velocidad más que razonable y prudente.