El
12 de agosto la vida de Pablo Rojas cambió rotundamente, luego de que
en medio de un asado sufriera la inflamación de su ropa. El resultado
fue de graves quemaduras que obligaron a su traslado a Santiago.
Desde
un inicio el panorama no era el más alentador, manteniéndose en un coma
inducido en la UCI del Hospital Regional, a la espera de que se
gestione un cupo en alguna clínica especializada pudiese tener para
tratar las graves quemaduras.
Fue
así como la Clínica Las Condes fue la primera en tener la capacidad
para recibirlo, siendo trasladado a cinco días de ocurrido el accidente,
es decir el 17 de agosto, para lo cual un avión ambulancia efectuó el
traslado, siendo ingresado en el coma inducido.
Los
profesionales médicos temían que la situación más compleja se
presentase en las vías aéreas, por lo que fue sometido a una serie de
exámenes, siendo necesario determinar si era verídico o no, ya que de
ser un resultado favorable, el coma inducido podría ser retirado para
que pudiera recobrar la conciencia, confirmándose que efectivamente no
mantenía nada de gravedad en las vías aéreas, siendo sólo necesario
tratarlo de las quemaduras en sus extremidades, que fueron catalogadas
como graves.
Fue
así como se inició un largo tratamiento, que la semana pasada,
específicamente el miércoles, tuvo su fin cuando se le dio el alta
médica, pudiendo así salir de la clínica, esperando el retorno a Punta
Arenas, el que justo se concreta hoy, cerca de las 17 horas, cuando el
avión de vuelo comercial se pose en el Aeropuerto Carlos Ibáñez,
cumpliéndose justo dos meses desde que dejó la capital regional.
Su compañera
Karen
Zenteno, pareja de Pablo, durante todo este tiempo estuvo junto a él en
la capital apoyándolo en todo el tratamiento. Durante los últimos días
tuvieron tiempo para descansar, luego de haber transcurrido bastante
tiempo en la clínica. “Este es el momento más esperado, para que ambos
estemos junto a nuestras familias allá. El lunes nos confirmaron el
alta. La noticia la tomamos felices, les dimos una sorpresa y todos
quedaron más que contentos”, manifestó la mujer.
Consultada
sobre lo que viene del tratamiento, dijo que es un proceso largo, pero
acá en Punta Arenas fue derivado a un especialista, quien será el médico
de cabecera y determinará qué es lo que viene para el proceso de
recuperación, que hasta el momento ha marchado por buen camino.
“Llegando allá tenemos que ver el tema
de un fisiatra, que estaría de médico de cabecera, para ver cómo está.
Lo va a derivar al kinesiólogo y si es necesario sicólogo. Tiene que
volver a más tardar en un mes y medio para el primer control”, manifestó Karen.
Durante
todo el proceso en Santiago los familiares y compañeros de funciones
realizaron actos a beneficio con la finalidad de juntar recursos,
quedando solamente por realizar un bingo que organizaron los compañeros
de trabajo de Pablo. “Como familia no sabemos si vamos a seguir haciendo
beneficios, pero su empresa va a hacer un bingo en noviembre. El apoyo
ha sido súper, desde un principio, el apoyo ha estado siempre, nunca
estuve sola, primero mi suegra”, concluyó Karen Zenteno.
El ansiado retorno
Muy
contento de poder volver a Punta Arenas se encuentra Pablo Rojas, quien
manifestó que le parece increíble haberse tenido que ir en un avión
ambulancia y retornar a Punta Arenas, señalando que lo primero que
quiere hacer es estar con su familia.
“Bastante
reconfortante por así decirlo, imagínate haber llegado en el estado que
llegue acá a Santiago, y volver en un vuelo comercial a Punta Arenas es
genial, Tengo hartas ganas de verlos a ellos, son más de dos meses sin
ver a mi hija, a mis hermanos, a la gente que hizo beneficios a los
amigos, a la gente de la empresa”, manifestó.
Rojas
agregó estar consciente del proceso largo que le tocara vivir en Punta
Arenas, por lo que está dispuesto a cumplirlo al pie de la letra, más
aún cuando manifiesta que con todo lo vivido tiene incluso aún problemas
para poder dormir tranquilo. “Hace poco, por lo que me decía el
doctor, es un tratamiento largo pero efectivo, dijo que allá en Punta
Arenas tengo un fisiatra, él va a ser mi médico de cabecera, y él nos
derivará a otros especialistas”.
Dentro
de sus proyectos futuros, quiere recuperarse bien, quedar en buenas
condiciones y retomar su vida normal para volver a trabajar, pese a que
aún mantiene algunas dificultades en sus extremidades por los injertos
que recibió durante su hospitalización.
“MI
familia me va a ir a buscar, más que nada lo que ellos me pidieron, y
es reunirnos en familia, contar la experiencia, después de tanto tiempo
sin verlos, de ver el avance que he tenido, y eso más que nada. Quiero
estar con mi hija, la Karen, su hijita, estar en su casa. Para volver a
trabajar, aún tengo algunas dificultades, en los dedos, para moverlos,
en las piernas, pero lo que quiero es recuperarme bien para seguir con
mi vida normal”, concluyó Rojas.
Los
familiares concurrirán al Aeropuerto para brindarle un recibimiento, no
guardando las ansias de este retorno después de tanto tiempo en
tratamiento.