A la edad de 86 años falleció reconocido comerciante magallánico del Barrio Prat

Ayer
a las 5 de la mañana se produjo el deceso de Francisco Asís Oyarzún
Cárcamo, más conocido como “Vitrola”. Un antiguo comerciante del Barrio
Prat, quien durante más de 50 años tuvo el autoservicio San Francisco
ubicado en Sargento Aldea esquina Rómulo Correa. Tras su avanzada edad y
por las enfermedades que lo aquejaban, Oyarzún había vendido su negocio
y de esa manera se había ido del barrio. Durante los últimos días su
salud estaba complicada y finalmente su deceso se produjo producto de un
infarto cerebral según informaron cercanos al vecino.

Oyarzun
Cárcamo, más conocido como “Vitrola”, para algunos, “Vitrolita” o “don
Vitrola”, para los vecinos que lo apreciaban, nació en Curaco de Vélez,
Isla de Quinchao, fue uno de los 8 hijos de Juan Pedro y de Margarita.
Todos sus hermanos fallecieron. Tanto su padre como su madre fueron muy
trabajadores y no le hacían asco a ninguna labor de campo en el cual
vivían. En su casa había una quinta donde se sembraban papas, nabos,
lechugas (Datos recogido de la entrevista realizada por Mario Moreno).

A los 18 años se
inscribió para el Servicio Militar y fue llamado al Regimiento Pudeto,
para lo cual debió viajar a Punta Arenas, siendo así que llegó a
radicarse en la región austral de Chile.

Tras
el fallecimiento de “Vitrola” cientos de vecinos del Barrio Prat,
escribieron en redes sociales, mensajes de agradecimiento y también de
cariño, para el antiguo vecino.

Diario El Pingüino conversó con algunos de los vecinos y algunos extrabajadores del autoservicio San Francisco.

Miguel Gutiérrez, quien trabajara
en el quincho de dicho autoservicio, manifestó que “Don Francisco, fue
un gran jefe, yo llegué a trabajar al quincho del local donde la
especialidad eran las pichangas. Recuerdo que fue debido a que un día
fui al negocio, andaba más o menos, don Francisco me dijo ‘¿le pasa
algo?’, y yo le digo ‘¡me quedé sin trabajo!’, y él de la nada me dice
‘¿usted cocina?’, yo le digo ‘¡Sí!’ y me dice ‘¿Quieres cocinar
pichangas y sándwich?’ y yo le digo ‘¡claro que sí quiero!’ y me dice
‘¡ya ,el trabajo es suyo!’. Tenía un buen corazón”.

Para
Roxana Aguirre vecina del sector, expresó que “don Francisco era muy
querido por toda la gente del barrio. Era un hombre que estaba siempre
en su local, siempre con una sonrisa en su rostro, era agradable
conversar con él, espero que Dios lo tenga en su reino”.

En
tanto Luisa Mancilla señaló que “a Vitrolita lo conocí desde que tenía
25 años. Vi cómo poco a poco fue levantando su negocio, era un gran
hombre, ahora último había estado un poco enfermo y recuerdo el día que
cerró su negocio y no lo volvieron abrir. Fue una gran pena para él,
pero hoy ya descansa en paz”.

Sus
restos fueron sepultados ayer a las 14 horas y el cortejo fúnebre
estuvo por unos minutos fuera del local San Francisco, en donde se
acercaron amigos y vecinos a despedirlo.

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