“A los perros asilvestrados hay que eliminarlos y si los guanacos provocan un descalabro, habrá que decidir”

Las presencia de perros asilvestrados o salvajes en el Humedal Tres Puentes continúa causando daños irreversibles a las aves que anidan en la zona. Ya lo habían advertido, en estas mismas páginas, el ingeniero agropecuario Humberto Gómez, presidente de la Agrupación Ecológica Patagónica, y el investigador del Cequa Carlos Olave, quienes alertaron que los canes representaban un peligro latente.
Esta vez la campanada la dio Pablo Moreno, coordinador nacional de los Fondos de Protección Ambiental (FPA), quien de paso por Magallanes también habló sobre el peligro para la fauna nativa de las jaurías y de las especies exóticas que han sido introducidas a la región. “Un problema más que severo, porque la gente no se da cuenta del daño”, aseguró.
Moreno se define como amante de los animales, “pero si tengo que eliminar un perro asilvestrado, lo voy a tener que hacer, porque ya no lo rescataste, ya no lo vas a salvar. Las jaurías de perros asilvestrados son de miedo, además que atacan a los pumas, a los huemules”.
– Pero los perros no tienen responsabilidad.
“El meollo del problema somos nosotros, porque la culpa es de la tenencia irresponsable. Las dos medidas fuertes que se deben aplicar son la esterilización y eliminar lo que ya está asilvestrado, porque no hay modo de recuperarlo”.
– ¿Cuál es el diagnóstico con las especies introducidas en la región? ¿Son también dañinas?
“El visón es una especie introducida, que se metió en este islote (en el seno Almirantazgo, Tierra del Fuego) y liquidó a una generación de albatros de ceja negra, que tienen una nidificación tremendamente reducida, es prácticamente un pichón por especie. El visón es un depredador innato; el castor no mata especies, pero destruye bosques. Corta unos pocos árboles, pero genera diques que contribuyen a inundar los renovales y eso mata el bosque finalmente”.
– También hay gatos asilvestrados.
“Algo similar ocurre con los felinos, que no forman jauría, pero que son tremendamente invasores, cazan de noche y se comen los huevos y atacan los nidos. Por el contrario, los roedores nativos no son cochinos, sólo el colilargo produce una enfermedad (hantavirus), todos los otros fueron introducidos al país (la rata negra, la almizclera, el guarén, la holandesa, la laucha). Todos nuestros roedores, por lo general, son insectívoros o comen semillas. Los ciervos están en cotos de caza, porque si los liberan empiezan con el ramoneo, que va eliminando toda una capa superficial de vegetación, lo que va a afectar a otras especies que son nativas”.
– Respecto de esto, ¿qué mensaje podría enviarle a la comunidad?
“Lo importante es que la gente valore las especies que ya están y cómo mantenerlas, porque además se modifica la biodiversidad”.
– Algo parecido está pasando con los guanacos.
“Bueno, guanacos hay en exceso. Eso significa que en algún momento el SAG comenzará a sacrificar. El guanaco es una especie nativa chilena, pero si está provocando un descalabro, las entidades serias y pertinentes, que en este caso es el SAG o Agricultura, deberán tomar una decisión”.
– Una decisión de ese tipo genera anticuerpos en una parte de la comunidad.
“Bien explicado por los expertos es razonable. El tema es no caer en algunos conceptos como ciertos animalistas, que dicen ‘el perro no se toca, en ningún lado’. Porque si yo tengo un hijo y va solo por el campo, le sale una jauría, lo más probable es que lo maten. Por eso también para nosotros lo de los cisnes coscoroba es tremendamente relevante. Por años se ha hablado del cisne de cuello negro, pero nos olvidamos del coscoroba, que es una especie que hay que respetar y tratar con el debido cuidado.

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