Un grupo de vecinos y vecinas, entre ellas jóvenes adolescentes, decidieron hacer una obra social que beneficia a todos quienes residen en las inmediaciones de las calles Club Hípico y Jorge Montt, en Punta Arenas.
Allí en el año 2015, y en el marco del programa “Quiero Mi Barrio”, se procedió a la construcción de dos refugios para peatones que decidieran esperar los vehículos de la locomoción colectiva mayor y/o menor.
Las infraestructuras fueron levantadas con material sólido, al revés de los otros paraderos que, por su mal estado y olores malolientes, entre otras cosas, afean diversos puntos de la ciudad.
La razón de construirlos de esa manera fue para que no los dañaran en su estructura y prestaran el servicio para el cual los vecinos trabajaron e hicieron gestiones ante los organismos municipales y los que apoyan el programa “Quiero Mi Barrio”.
Sin embargo, ambos refugios no estaban a salvo de las acciones vandálicas de sujetos desconocidos que los pintarrajearon o les cubrieron los focos eléctricos con pintura negra.
Ante ese cuadro, los vecinos reaccionaron y decidieron que ellos, con sus medios y sus manos, procederían a limpiarlos y a dejarlos en óptimas condiciones y así lo hicieron.
Testimonios
El artesano Cristián Zerega destacó la tarea cumplida por los vecinos y pidió a los desconocidos vándalos que “no destruyan lo que nos pertenece a todos porque estos refugios nos sirven a todos” y dijo que se veían “bonitos, lindos y protegen de los efectos del clima”.
Por su parte, Sergio Ovalle Gallardo, señaló que había participado con gusto en las tareas de limpieza de los paraderos y que “hay que cuidar lo que se está haciendo en el barrio”, señalando la construcción de veredas, de arreglo de casas y, obviamente, los paraderos de material sólido.
“Es gratificante y lo hicimos con ganas y le digo a los que los ensuciaron y los dañaron que eso demuestra su falta de cultura y que ojalá no repitan lo que hicieron porque es un daño para todos los vecinos”, dijo.
Nicole Muñoz, Karla Vera y Fabiola Muñoz, tres adolescentes del sector mostraron sus manos y sus ropas manchas con restos de la pintura que utilizaron en su tarea comunitaria.
“Nos llama la atención que dañen lo que nos sirve a todos”, dijo Nicole.
“Trabajamos duro para estas obras se vean mejores, más bonitas y lo hicimos con mucho esfuerzo”, afirmó Karla.
“Dañan mucho lo que es de todos y nos sirve a todos, además que limpiar y repintar se hace con mucho cariño, pero también con mucho esfuerzo”, agregó Fabiola.
Y las tres coincidieron en el mismo mensaje a quienes han pintarrajeado los refugios o los han dañado:
“Corte su show porque igual nos cuesta y, además, esto no es arte”, y las señoras Gloria y Enriqueta, que también participaron en la singular tarea, apoyaron a las niñas en sus apreciaciones mientras disfrutaban del sol de la tarde, aunque quejándose del viento, todos y todas estaban felices de haber hecho algo por los demás vecinos.