Actividad física y deporte en edad escolar: mejorando la calidad de vida

La mejora de las habilidades motrices y de las capacidades condicionales ayudan a la reducción de los factores de riesgo o el control de enfermedades tanto físicas (asma, obesidad, cardiopatías, diabetes) como psíquicas (depresión, ansiedad, estrés); la adquisición de hábitos saludables (higiénicos, alimentarios); la integración y la cohesión social (fomenta un modelo inclusivo de convivencia en la diversidad). También en la formación en valores como la solidaridad; tolerancia; disciplina; confianza en uno mismo; superación personal; esfuerzo; gratitud y honestidad.
Los cambios sociales y culturales, los hábitos familiares, la existencia de diversas posibilidades en cuanto a recursos y equipamientos, entre otros factores, originan que las experiencias relacionadas con la actividad física y el deporte se produzcan tanto en ámbitos de actividad física organizada como no organizada. Ambos ámbitos de actuación constituyen centros de atención para el fomento de un estilo de vida activo y, en consecuencia, se deben procurar los medios para que ambos tipos de práctica se adecuen a criterios de calidad.
En el ámbito educativo, los currículos de Educación Básica y Media tratan de responder a las nuevas necesidades sociales y personales. No obstante, es necesario que los marcos normativos, tanto de ámbito estatal como autonómico, permitan, por un lado, la imprescindible adecuación a los cambios sociales y de condiciones de vida de las personas, y, por otro, que los centros educativos en el ámbito de la autonomía que les reconoce la legislación puedan completar la elaboración curricular en función de las específicas características del entorno social y cultural en el que se ubica.
Sin duda, ambos aspectos, la reducción horaria y la deficiente formación de los futuros docentes que impartirán la Educación Física en la Educación Básica, constituyen factores potencialmente adversos para el desarrollo de conocimientos, habilidades y actitudes entre los niños y niñas que, sin duda, incidirán de manera negativa en las pautas de actividad físico-deportiva y en la adopción de estilos de vida activos y saludables.
Mientras, los índices de obesidad y sobrepeso infantil crecen de forma alarmante, los hábitos de ocio vinculados a los videojuegos y a las actividades sedentarias cada vez son más frecuentes entre los y las jóvenes. Tanto niños como niñas, presentan índices de práctica de actividad física y deportiva muy bajos. Todo ello nos dibuja un panorama, en el cual, y más que nunca, es necesario trabajar el cuerpo y el movimiento desde el sistema educativo, espacio privilegiado para la consolidación de hábitos saludables.
Asimismo, es necesario que la Educación Física constituya una asignatura con presencia en toda la etapa pre, obligatoria, y post, por el papel relevante que debe jugar en un grupo de edad en el que produce una elevada prevalencia de abandono de la práctica de actividad física y deporte y, al mismo tiempo, por la necesaria continuidad con la etapa adulta y la práctica físico-deportiva en otros ámbitos de formación (universidad, formación profesional, enseñanzas especializadas, etc.) o laborales.
Este tipo de medidas, junto con la mejora de la calidad de la formación, constituyen una necesidad básica y un requisito fundamental para el éxito de cualquier plan de promoción de la actividad física y el deporte en la edad escolar y en la edad adulta.

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