En
total abandono se encuentran dos adultos mayores, un padre (88 años) y
su hija (61 años), vecinos del sector de Río de la Mano, que han sido
ayudados por la organización social “Calor Magallánico” durante este
último tiempo.
Por
ello, un grupo de voluntarios de la agrupación solicita ayuda a las
autoridades para que ambos adultos mayores puedan encontrar un nuevo
hogar, debido a que el suyo está en pésimas condiciones, incluso con
plagas de ratones al interior.
Lamentable realidad
En
ese contexto, Mario Molina, presidente del voluntariado del Cesfam 18
de Septiembre, y miembro de “Calor Magallánico”, comenta que la
agrupación visita y entrega alimentos a cerca de 30 adultos mayores
durante los fines de semana.
Fue
en esta ocasión que se dieron cuenta de que algo no iba bien con ambos
vecinos, ya que los encontraron con tres días sin comer y con ratones
dentro de su hogar. “Es algo que no tiene nombre, depende como se tome,
llega al corazón todo este tipo de cosas, no es muy agradable”, detalla Molina.
Por
su parte, Nicole Cárdenas, también voluntaria del grupo, explica la
triste realidad que han evidenciado estas últimas semanas.
“Nosotros los conocemos a ellos hace un año, cuando partió la
agrupación, les hemos entregado almuerzos y canastas familiares todos
los sábados. Desde que los conocemos han vivido en condiciones
deplorables, pero últimamente era demasiado, ellos han bajado muchísimo
de peso, unos 20-30 kilos desde que los conocemos”.
Debido
a esta realidad ambos adultos mayores fueron retirados de su hogar con
dirección al hospital, con la finalidad de tratar la diversas
enfermedades que padecen ambos vecinos.
Por ello, Cárdenas efectúa un llamado a las autoridades para que se les brinde ayuda.
“Que
por favor hagan algo, que los lleven a un hogar y estén juntos, que no
los separen, porque ella está acostumbrada a estar con su papá de toda
la vida”.
La
voluntaria también clama que tanto este padre como su hija no regresen a
este hogar, dado el nivel de precariedad en que se encuentra, el cual
ha sido varias veces arreglado, pero por la realidad de esta familia, en
especial sus enfermedades y avanzada edad, resulta complejo mantenerlo.
Finalmente, Molina reflexiona que por su labor en el trabajo de ayuda a adultos mayores, que si bien no es una realidad
tan extrema como esta, sí le toca ver a muchos enfermos postrados o
personas que están abandonadas, y por ello pide a las autoridades que
puedan ayudar a estas personas.