Luego
de la emergencia ocurrida en Punta Arenas, a raíz del registro de bajas
temperaturas durante julio, la gerencia regional de la sanitaria Aguas
Magallanes entregó un balance con el propósito de dar cuenta de la
magnitud del evento y reiterar el llamado a la comunidad en relación al
cuidado de las instalaciones.
Sobre
esto, más de 3 mil llamados a la central de despacho, mensajes a través
de Twitter, y un gran despliegue de cuadrillas en terreno, daban cuenta
de la envergadura de la contingencia ocurrida durante el mes pasado.
Al
respecto, el mayor número de requerimientos se registró a finales de
julio, esto a pesar de los esfuerzos comunicacionales y campañas
preventivas realizadas desde abril, que no bastaron para recordarle a la
comunidad la importancia de adoptar medidas en torno a la protección de
las instalaciones domiciliarias.
Así
lo señaló Christian Adema Galetovic, gerente regional de Aguas
Magallanes “las bajas temperaturas no son novedad en esta región, sin
embargo durante los últimos años los inviernos magallánicos habían
presentado un comportamiento bastante benevolente, haciendo olvidar
probablemente, algunas prácticas de antaño propias de temporadas mucho
más frías”.
Destacó
que “una de ellas es el cuidado del medidor, dispositivo que requiere
de una especial protección térmica con material aislante y un nicho que
lo contenga. Lo mismo ocurre con las cañerías de agua potable expuestas
de los domicilios de los magallánicos”.
Asimismo,
el ejecutivo indicó que durante los días de mayor contingencia, se
fortaleció el trabajo en terreno. “Normalmente trabajamos con veinte
técnicos, sin embargo debido al alto número de solicitudes de atención,
aumentamos a setenta nuestro equipo de trabajo. Solo el día 19 de julio
se recibieron 417 llamados. Durante un día normal los requerimientos no
superan las 20 solicitudes de atención. Cifras que revelan la magnitud
de la situación”, comentó.
En
esta misma línea, es importante establecer que la gran cantidad de
pérdida de agua producida precisamente por roturas de medidores, además
de generar un riesgo en la vía pública por la escarcha, desencadenó una
contingencia mayor en la Planta de Producción, que se vio afectada por
una importante disminución en sus niveles de estanques de
abastecimiento.
A raíz de esta situación, fue necesario bajar la presión
del suministro en algunos sectores de más actividad donde se ubican
establecimiento críticos, como jardines infantiles o centros
asistenciales.
Por último, Aguas Magallanes explicó que, toda la infraestructura interna de las casas, desde el medidor hacia adentro, es responsabilidad de cada cliente, por lo que debe cuidarla permanentemente.