Alianza entre colegios Rubén Darío y Green Hill le costó la salida al director Raúl Alvarado y 50% del profesorado

Una alta tasa de deserción
del alumnado del Colegio Rubén Darío, que pasó de ser subvencionado a
particular pagado, provocó la fusión con el nuevo plantel educacional Green
Hill. Fuentes al interior del establecimiento de calle Mejicana aseguran que
“también influyeron los severos problemas financieros que enfrentaba”. Esto lo
hizo inviable en términos económicos, por lo que también se desvinculó a su
director, José  Raúl Alvarado, y al 50%
de los profesores, quienes fueron notificados de la decisión el 30 de diciembre
de 2015.

De acuerdo con los
antecedentes recogidos por Pingüino Multimedia, los problemas para el Colegio
Rubén Darío comenzaron hace tres años, cuando debió pedir condiciones
especiales porque el aporte del Estado, en su condición de particular
subvencionado, no eran suficiente para el normal funcionamiento del
establecimiento dado el bajo número de alumnos matriculados y una importante
cifra de becados.

El establecimiento siguió
funcionando, superando parcialmente las dificultades, pero durante el año 2014,
y pese a que al total de 130 matriculados en marzo,  se aumentó a 392 a diciembre de ese mismo
año; el sostenedor determinó la ejecución de una serie de obras para ampliar la
capacidad del local original, ubicado en Mejicana a la altura del 600, y en
Carrera Pinto, casi frente al edificio de la Seremi de Educación.

La cuantiosa inversión en
ambos locales incrementó el pasivo de la sociedad sostenedora, lo cual
determinó la decisión de dejar la condición de colegio particular subvencionado
y asumir los desafíos educativos como particular pagado, lo que determinó una
deserción escolar del orden del cuarenta por ciento del alumnado, ya que la
mensualidad aumentó en forma considerable.

Pero aún así, a diciembre
de este año había 382 alumnos, los que disminuyeron a 326 en pocos días y una
cantidad importante de padres y apoderados hicieron saber que no volverían a
matricular  a sus hijos en el Colegio
Rubén Darío, ya a mediados de noviembre de 2015.

El sostenedor titular,
Rodrigo Cabrera Serka, de acuerdo con lo informado por profesores y personal
auxiliar, procedió a la notificación de la rescisión de los contratos de
trabajo a partir del 30 de noviembre.

Por esa vía, la plantilla
original del Colegio Rubén Darío integrada por 46 profesionales de la
educación, en sus distintos niveles, se redujo en 14 personas, entre los que
estaban algunos directivos docentes, profesores, educadoras de párvulos,
asistentes y auxiliares.

A ellos, por estos días,
se han sumado otras 12 personas, como la coordinadora de educación pre básica,
quien renunció al Liceo Juan Bautista Contardi para asumir un nuevo cargo en el
colegio, y hoy se encuentra cesante.

En este mismo caso, está
el ahora ex director del Rubén Darío, José Raúl Alvarado, quien recibió la
notificación  de desvinculación a partir
del 28 de febrero del año 2016, indicándose, en forma no oficial, que para
entonces se conocerá, una nueva nómina de profesionales de la educación que han
sido desvinculados de sus tareas.

 

Colegio Green Hill

Este nuevo colegio tendrá
como base oficial la que fuera la residencia que, durante su permanencia en Magallanes,
ocuparon los generales jefes de zona de Carabineros, en República con Arauco.

Esa residencia del
generalato de Carabineros está siendo sometida a una completa reparación,
remodelación y adecuación a sus nuevas funciones por parte de su actual propietario,
un inversionista vinculado a la colonia hindú de Punta Arenas.

La tarea que han de asumir
quienes se hagan cargo de poner en marcha la nueva iniciativa educacional
particular pagada se avizora como difícil, ya que al haber sido desvinculado el
profesor Alvarado, la nueva administración tendría que revisar una serie de
convenios que permitieron la matrícula en el colegio Rubén Darío, de los hijos
e hijas del personal, en condiciones estimadas como especiales.

 

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