Almorzar por apenas $2.400 aún es posible: Casino de la UMAG ofrece menús variados y accesibles para estudiantes y funcionarios

Son
la una y media de la tarde, plena hora de almuerzo para estudiantes y
funcionarios y el casino de la sede central de la Universidad de
Magallanes (UMAG) está repleto. A diferencia de lo que ocurre en otros
lugares de estudio o de trabajo, la mayoría de los presentes en el salón
no saca un tupper o un termo con comida de una mochila, sino que hace
ordenadamente la fila para adquirir el menú del día que se ofrece en el
lugar.

A
pesar del escenario inflacionario, que ha hecho subir con especial
intensidad los precios de los alimentos básicos y de ingredientes
esenciales de la cocina como el aceite y la harina, en el casino de la
UMAG la mayoría de los comensales sigue prefiriendo comprar su almuerzo
in situ, y no ahorrar trayéndolo preparado desde casa. No es que los
estudiantes de esta universidad pública provengan de familias
adineradas, o que los funcionarios y docentes tengan una situación
económica particularmente holgada, sino que se debe a la conveniente
política de precios adoptada por el concesionario Sodexo que dispone de
almuerzos de lunes a viernes desde las 12:30 a 14:30 horas.

Balanceado

Por
apenas 2.400 pesos, se puede adquirir un menú compuesto por plato de
fondo, acompañamiento, pan y un vaso de jugo, algo impensado hoy por hoy
en tiempos en los que en cualquier lugar de la ciudad no puede
encontrarse una colación por menos de $5.000, mucho menos una que sea
mínimamente saludable. Y es que además de baratas, las minutas ofrecidas
en el casino de la UMAG son bastante balanceadas: dependiendo del día
incluyen legumbres o carnes rojas y blancas (vacuno, cerdo, pollo,
merluza), ricas en proteínas, que se complementan con los carbohidratos
del acompañamiento (arroz, papas, pastas).

Ya
si se dispone de mayor presupuesto, el comensal puede escoger un menú
más completo que incluye además del plato de fondo y el jugo, un pan
integral o blanco, ensalada y postre, todo por $6.000, muy acorde con el
valor del clásico menú ejecutivo en otros lugares de la ciudad.

Evidentemente
la recepción de parte de estudiantes, profesores, funcionarios e
incluso de los visitantes ha sido positiva, y han premiado con su
preferencia diaria esta política de precios que han mantenido los
valores de la alimentación en la universidad pública a niveles
tolerables, en medio de una crisis económica.

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