El
afectado es conductor de ambulancia en el SAMU y siente que esa
condición lo marcaba, puesto que, según relata, insistentemente, la
directora de la carrera, Viviana Mañao, “me insistía que sacara el
título técnico no más”.
Sumado
a que, según comenta Ramos, él era encasillado en aquellos que
supuestamente “no cumplíamos en perfil y que provenían de la Universidad
del Mar”, “yo me quemé cuando logré que el obispo Bernardo Bastres
intercediera con el rector para que el Estado nos otorgara el beneficio
de pagar el arancel de referencia en cuotas”.
También
relata que “no me dieron el título técnico porque no aprobé el ramo de
Gestión de Cuidados al Adulto y Adulto Mayor de Mediana Complejidad I,
de las tres veces que la di no me saqué nunca una nota sobre cuatro.
Para sacar el título intermedio antes se necesitaba tener tres años
aprobado y lo cambiaron a cuatro”.
Los
afectados reclaman que no hay una pauta de corrección definida en esa
“asignatura colador”, que no se dicta en los veranos para nivelar y que
su profesora es la directora Mañao, por lo que no hay una supervisión de
las supuestas irregularidades.
Otro
episodio explicado por Ramos es que sus padres asistieron a conversar
con la directora Mañao, la que les habría explicado que su hijo no
cumplía el perfil: “Después de cuatro años de universidad les dicen eso,
llegué a hacer la tesis y a aprobarla”.
Explica
que siente que es una injusticia que “hay criterios distintos para cada
alumno” y que habría instrucciones para que profesores reprobaran a
ciertos alumnos, pero ningún docente accedió a referirse al tema.
Carlos Ramos está estudiando interponer acciones legales para aclarar su caso.