Esta
semana, el dólar llegó a tocar los mil pesos y si bien ayer, cerró en
949 pesos, la preocupación de los actores económicos es muy grande.
Tanto así, que el Presidente Gabriel Boric sostuvo que gran parte de los
problemas económicos que está viviendo el país, se deben a la
incertidumbre internacional. Pero otros, apuntan a las dudas generadas
por la contingencia política nacional.
Ayer,
el analista internacional Jorge Guzmán afirmó que ambos factores, lo
interno y lo externo, están afectando duramente el escenario económico
nacional, pero declaró que “tengo la confianza en que las autoridades
económicas sabrán tomar las mejores decisiones en favor de los
consumidores chilenos”.
En
lo externo, Guzmán reconoció que, tradicionalmente, “Chile depende de
su comercio internacional y por eso está muy expuesto a lo que ocurra en
los mercados internacionales. El cobre sufrió una bajada muy violenta
en las últimas tres semanas y es nuestra principal exportación, también
hay una situación muy complicada por la exportación de productos
agrícolas, por la falta de barcos. En el caso de los cereales y el alza
del precio del pan, también influye la Guerra en Ucrania, aunque no es
lo único”.
Agregó
que “hay muchas interrogantes en materia internacional, pues, a nivel
de las grandes potencias, la división geopolítica es cada vez más
profunda”.
– ¿Y el escenario político nacional influye?
“El
escenario nacional preplebiscito tiene una influencia muy importante.
Cualquiera que lea el borrador constitucional se va a quedar con muchas
preocupaciones, entre ellas, los cambios planteados en materia del
derecho de propiedad, que pueden tener efectos en la inversión”. Guzmán lo explicó así: “Un amigo español, me dijo que ‘en la vida lo más cobarde es el dinero. El dinero huye de aquellos lugares donde hay problemas y se refugia donde no los hay’”.
Por
ello, afirmó el analista, “si el Gobierno no entrega las garantías
suficientes en el sentido que aquí no va a haber una suerte de
revolución de las instituciones, entonces, no habrá inversión, desarrollo, ni innovación y si le sumamos una recesión internacional que falta que la confirmen, el desafío de las autoridades es gigantesco”.
El
analista fue más allá y sostuvo que el borrador constitucional no
apunta a generar un país desarrollado al estilo OCDE, sino más bien uno
como Bolivia.