Un
poco más de seis meses alcanzó a estar Arturo Díaz en la cabeza de la
Seremi de Gobierno. El pasado viernes presentó su renuncia al cargo que
asumió el 1 de abril.
Díaz
era la principal carta del Presidente Gabriel Boric para que asumiera
una seremía en Magallanes. Sin embargo, en el ambiente político nunca se
imaginaron que sería el primer seremi en caer.
La
exautoridad sumó una serie de incidentes que, según militantes de
Convergencia Social, hicieron que su salida fuese impostergable.
El
primer error que cometió Díaz según cercanos al gobierno fue haber
despedido a una funcionaria de manera arbitraria, donde tanto
Contraloría y la Inspección del Trabajo se pronunciaron a favor de la
trabajadora.
Otro
error que marcaría la salida de Díaz fue haberse involucrado demasiado
con el proceso Constitucional, donde finalmente en Magallanes no
lograron mantener la votación del Presidente Boric.
Su
falta de experiencia en el manejo de información y cómo transmitirla en
los medios de comunicación también fue una de las cosas a considerarse
cuando fue evaluado, siendo uno de los seremis de la región peor
calificado.
Otros hecho que marcaría su salida sería la solicitud
de renuncia que le hiciera a su jefe de gabinete (Mauricio Bahamonde), a
quien finalmente no despediría y quien hoy continúa como funcionario de
la cartera.
Los errores tocaron fondo y La Moneda debía actuar. Es así que producto de aquello finalmente Díaz termina dando un paso al costado.
Desde
la Delegación Presidencial, no se refirieron a lo sucedido y no han
confirmado de manera oficial respecto de la salida del vocero de
Gobierno.
Al
consultarle a Díaz, respecto de su dimisión, señaló que “renuncié por
motivos personales. Todo mi apoyo a la gestión de la delegada
presidencial y al gobierno. Ahora a apoyar desde otras instancias”.