Dirigente José Hernández niega que la
organización se encuentre debilitada y asegura que se están buscando caminos de
diálogo, pero que si no dan frutos, volverían a llamar a los magallánicos a las
calles.
Tensa calma. Esa es la sensación que existe
al interior de la Asamblea Ciudadana de Magallanes (ACM), creada en 2010, y que
lideró las movilizaciones durante el conflicto del gas, a inicios del Gobierno
de Sebastián Piñera.
Años después, la organización que agrupa a
diferentes entidades sociales enfrentó el éxodo de algunos de sus líderes a
cargos políticos y cuestionamientos a su capacidad de cohesión interna.
No obstante, quienes se mantienen ligados a
ella, buscan mantener viva una permanente fiscalización de la actividad de
Gobierno y, más aún, de las respuestas entregadas a la comunidad.
Y el tema sigue siendo el gas. La semana
pasada, la ACM dio a conocer una carta enviada al ministro de Energía, Máximo
Pacheco, en que se le solicitaba su presencia en la Región de Magallanes, para
explicar los alcances del acuerdo generado con parlamentarios y el Gobierno Regional
(GORE), luego de que se diera a conocer que el alza en la tarifa de gas
domiciliario había sido superior a la del Índice de Precios al Consumidor
(IPC).
Fue en esa oportunidad que enfrentaron los
cuestionamientos por la cohesión y el denunciado conformismo, tras los acuerdos
que pusieron fin al conflicto.
“Todos los que estamos en esta mesa, no hemos
caído en el conformismo”, manifestó José Hernández, uno de los dirigentes. “No
podemos asumir la responsabilidad de administraciones mal hechas. La función de
la ACM es poner los temas en la mesa para discutirlos, pero no somos el
Gobierno. Quien tiene que responder es la autoridad y, si la autoridad no
responde, la comunidad tiene que estar poniendo los temas”.
– No obstante, ustedes mismos han enfrentado
la división. Muchos de los líderes se fueron a otros cargos.
“No es que no haya unidad interna, sino que
hay actores que tomaron otros caminos y eso no es problema. Estamos haciendo lo
que tenemos que hacer”.
– ¿No se perdió el impulso una vez que asumió
el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet?
“Las cosas no hay que ponerlas en esos
términos. La ACM empieza a dar sus primeros pasos al final de 2009 y se
constitutye en 2010, esto fue en el Gobierno anterior. Nosotros entendimos que
el actor político se había despegado de la sociedad civil y nos había
abandonado.
Sentenció que “hoy no nos va a temblar la
mano y si hay que movilizarse lo vamos a hacer”.