La rebeldía de sus mares, los paisajes más indómitos de la Patagonia y su indolente clima, hacen del viaje hacia el Parque Nacional Francisco Coloane, un lugar que sin duda hay que visitar.
Todo comienza desde Punta Carrera, a distantes 40 minutos del centro de Punta Arenas, recorrido que se realiza en un bus que proporciona Solo Expediciones, empresa turística encargada de llevar a estos parajes a miles de turistas durante el año.
Arriba de la embarcación Isla Tierra del Fuego comienza la aventura que recorre por algo más de 12 horas los parajes más hermosos que esconde la Patagonia Chilena.
Ya en ruta, las inclemencias del tiempo se dejan sentir. Fuertes ráfagas de viento y lluvias inesperadas esconden por momentos los cerros que rodean los canales patagónicos de Chile.
Para el capitán de la embarcación, Aldo Gutiérrez, la ruta en general siempre trae consigo un dejo de incógnito, el clima puede acompañar todo el camino como de un momento a otro cambiar rotundamente, pero siempre con el máximo resguardo de la seguridad de cada uno de los turistas por parte de la tripulación a bordo.
El primer punto de atracción turística es el Fuerte Bulnes, el cual se aprecia en su total esplendor.
Posteriormente, continuando el viaje por el Estrecho de Magallanes se identifica claramente el Faro San Isidro y la majestuosidad del Monte Tarn para posteriormente pasar frente a la Cruz de Los Mares (construida en 1987 en homenaje a la visita del Papa Juan Pablo II) y el Cabo Froward, que marca el punto más austral del continente americano. Durante unos minutos el catamarán realiza su primera parada para poder apreciar la majestuosidad que rodea estos puntos de atracción.
Continuando el viaje, por las siguientes cuatro horas se surcan a través de los distintos canales que rodean el extremo sur de la Patagonia Chilena hasta llegar al Parque Marino Francisco Coloane, que cuenta con una extensión de 67 mil hectáreas y es el punto de alimentación de la ballena jorobada, la máxima atracción del viaje. Pero también se puede avistar ballenas Sei, ballenas Minke, orcas, lobos marinos, elefantes marinos, entre otras. En cuanto a las aves, destacan el pingüino de Magallanes, petrel gigante antártico y el cormorán imperial, por nombrar solo algunas.
El espectáculo que se puede observar es insospechado: avistamientos a largas distancias como también sorpresivas apariciones cercanas a la embarcación de estas ballenas que en su mayoría viajan junto a sus crías en búsqueda de la alimentación que Francisco Coloane les otorga. Las posibilidades de fotografiarlas son inmensas, imágenes que sin dudar quedan en la retina de cada turista.
Así lo dejan sentir Steven Piorier y Charlen Faity, pareja de turistas franceses que realizaron esta travesía. Piorier comentó: “Es un lindo momento ver aparecer a las ballenas jorobadas, verlas en su total magnitud y cuando se sumergen el espectáculo de su gigante cola hundirse es simplemente bello”. Añadió que “en general no esperábamos tanto de este viaje, nos dejamos sorprender y realmente así fue, hay mucha fauna silvestre, ballenas, lobos marinos, aves de todo tipo y lo mejor también fue que contábamos con la guía de la embarcación que nos iba explicando cada una de las especies, de verdad, nos vamos muy contentos”.
Terminado el paso por el sector de Francisco Coloane, el viaje continúa con rumbo hacia Santa Inés, donde el imponente glaciar que lleva su nombre se muestra en todo su esplendor.
Es un glaciar único que posee dos brazos. Según estudios científicos, mientras uno retrocede a causa del cambio climático, el otro avanza lo que hace también un momento inolvidable de esta larga travesía.
Las órdenes son claras, acercarse lo más posible para apreciar la majestuosidad y lo imponente que es este gran bloque de hielo, la temperatura baja rápidamente a causa del deshielo que sufre este cuerpo de agua.
Ya comenzando la ruta de regreso, y dejando atrás los hermosos paisajes descritos, la embarcación emprende su ruta tradicional, no sin antes, hacer una parada obligatoria donde se visita los alrededores de la isla San Carlos III lugar favorito de lobos de mar para descansar y también un sinfín de distintas especias de aves y fauna silvestre indómita y sin ser habitadas más que por estos animales que la rodean día a día.
El retorno hacia la ciudad también esconde sorpresas gracias al clima y los fuertes vientos.
Sin lugar a dudas, éste es uno de los viajes que los amantes del turismo extremo de todo el mundo, no pueden dejar de visitar.