Tres
meses y medio han transcurrido desde que un voraz incendio devastó gran
parte de la Casa de los Derechos Humanos, emplazada en Avenida Colón
N°636, en pleno centro de la capital regional, y hasta entonces todavía
no se ha confirmado intencionalidad en el origen del fuego.
El
inmueble denominado también el “Palacio de la Risa”, fue utilizado como
centro de torturas entre los años 1973 y 1976, durante la dictadura
militar. Ya en 2016 fue declarado Patrimonio Nacional y actualmente era
utilizado por algunas agrupaciones para actividades culturales.
Desde
el Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas se remitió el informe respectivo
al Ministerio Público, causa que lleva el fiscal regional Eugenio
Campos. Sin embargo, lo único que se sabe es que se determinó que la
zona focal del hecho se localiza en el primer piso, según confirmó el
comandante de la institución, René Mansilla, quien aseguró que no tuvo
oportunidad de revisar el documento.
Tampoco
le ha sido remitido a la seremi de Bienes Nacionales, Francisca Rojas,
quien aseveró haber solicitado una copia del informe, sin encontrar
respuesta. La personera relató además que hace algunos meses solicitó al
director nacional de Arquitectura que se enviara ingenieros
estructurales desde la capital para elaborar un reporte específico y
detallado que apunte a determinar cada una de las etapas necesarias para
comenzar las obras de restauración interna y externa del inmueble,
situación que a la fecha tampoco se ha podido concretar.
–
¿Qué información ha obtenido respecto del informe que evacuó Bomberos
por el incendio que afectó la Casa de los Derechos Humanos?
–
“El informe de Bomberos yo nunca lo tuve a la vista, la verdad es que
lo enviaron directamente a la Fiscalía. Nosotros solicitamos una copia
pero justo ahí empezó la cuarentena, entonces después no volvimos a
reiterar esa solicitud. Lo que sí, tuvimos una audiencia con el fiscal
donde él nos contó que estaba haciendo las investigaciones por el
siniestro y que él tenía a la vista el informe de Bomberos y de
Carabineros”.
–
Usted en su momento dijo que las llaves estaban a cargo de las
agrupaciones de Derechos Humanos ¿presume una eventual responsabilidad
de estas personas?
–
“No, eso se descartó. Desde antes de septiembre del año pasado ya
habíamos hablado con las agrupaciones para indicar que ya no íbamos a
poder prestarles las llaves. Normalmente, ellos nos las pedían para
cosas puntuales como un recordatorio, aniversario o punto de prensa,
pero teníamos problemas con eso porque estábamos muy preocupados por la
infraestructura de la casa, mucho antes del incendio”.
– ¿Se tiene conocimiento de qué es lo que pasará con esta estructura patrimonial?, ¿se va a demoler o restaurar?
–
“Como se trata de un monumento nacional, vamos a tratar de salvar lo
más posible lo que sea salvable para no demoler. Desde el nivel central
del Consejo de Monumentos se envió a dos especialistas que hicieron y
levantaron un informe previo, donde señalan que es posible rescatar todo
el casco del inmueble o sea que no es necesario demoler, que no reviste
un peligro para la comunidad, pero todavía hay que hacer un estudio más
acabado en términos del nivel estructural de las paredes ahora que
perdieron el interior, porque se dañó el edificio completo por dentro.
Este informe tiene que indicar cómo está actualmente la contención de
los muros al perder los cielos. Quedó como un edificio hueco adentro.
Nosotros hicimos una visita al inmueble con el director nacional de
Arquitectura, le pedimos su colaboración con sus ingenieros
estructurales, pero justo ahí empezamos con los problemas de la
cuarentena y no han tenido la posibilidad de mandar todavía al
funcionario en cuestión a hacer el informe”.
– ¿Cuáles son las etapas que vienen?
–
“Son varias etapas las que vienen, como lo es la limpieza, el retiro de
escombros, porque no hay que olvidar que el decreto que nombra
monumento nacional define como objeto el inmueble mismo, y eso incluye
cada uno de los ladrillos, entonces hay que rescatar eso también. Es un
trabajo largo para dejar ordenado y limpio el lugar, y una vez que eso
ocurra ya podríamos tener una visión de las obras que se requiera para
afirmar los muros y reparar el techo porque está roto”.
–
¿Tienen conocimiento detallado de los peligros que presenta la
infraestructura actualmente considerando que hay gente en situación de
calle que busca resguardo en estructuras abandonadas?
–
“Tuvimos el permiso en conjunto con el municipio para poder instalar un
muro metálico alto, que ocupa un espacio de la vereda, con el fin de
resguardar por si hay riesgo de que caiga algún pedazo de cornisa al
suelo, con el fin de que los peatones no sufran algún accidente. Además
tiene un candado grande para evitar el ingreso de personas, y el portón
de atrás está todo el día cerrado con llave y no debiera haber ninguna
posibilidad de entrar”.
– ¿Existen recursos para financiar las obras de restauración?
– “Cuando comenzó la cuarentena,
nuestra preocupación era ir pensando de dónde obtendríamos fondos para
poder restarurar el inmueble y ésa es una preocupación que todavía
seguimos teniendo. No sabíamos la crisis sanitaria que íbamos a tener
por delante, así que eso también va a dificultar harto el manejo de los
presupuestos, ya que todo hoy día está orientado hacia la ayuda
inmediata que requieren las familias que están complicadas. Ésa es una
conversación que vamos a tener todos los entes del Estado que podamos
para ver qué posibilidad hay de tratar de conseguir fondos públicos”.