.La iniciativa de la empresa Puro Viento se une a otras ideas que se han transformado en alternativas a las bolsas plásticas.
Recientemente materializó una significativa alianza con Zona Franca.
Tras la última emisión del programa de Pingüino TV, Enfoque Comunal, se comenzó a dilucidar con mayor claridad uno de los objetivos centrales de la recientemente implementada Ordenanza Municipal que regula el uso de bolsas plásticas en Punta Arenas, instancia que no sólo busca aportar al desarrollo integral del medio ambiente en la comuna, sino que por lo demás, pretende promover un cambio socio cultural con respecto a este tema y en general, a todos los que involucren el cuidado del entorno.
“En principio, estamos en presencia de un error conceptual. La ordenanza, no prohíbe la venta de bolsas plásticas, sino que lo que nosotros hemos planteado, es que se sustituya la entrega de bolsas plásticas tipo camisetas, por bolsas que sean compostables”, aclaró el edil socialista Mario Pascual.
Por su parte, el concejal demócratacristiano José Aguilante, recalcó la labor empleada en esta materia por el municipio puntarenense, manifestando los objetivos bajo los cuales se implementó la pionera normativa.
“Es importante por el cuidado que se le ofrece al medio ambiente. Nosotros tenemos características muy indeseables en la zona patagónica, básicamente por la presencia del fuerte viento que fomenta este daño. Un segundo elemento que tiene que ver con una medida, acá no se trata de prohibir sino que más bien de sustituir, por ende de reciclar. Y finalmente un tercer elemento condicionante, que a mi juicio tiene que ver con este cambio socio cultural absolutamente necesario”, puntualizó.
Puro Viento
De esta manera y a fin de desarrollar una actividad que les permitiera en primer lugar, incrementar el área creativa, pero además, desarrollar el proyecto como un negocio rentable y amigable con el medio ambiente, Alejandra Venegas, crea la empresa local Puro Viento, organización que junto a su hermana, da utilidad a lonas publicitarias desechadas por la empresa, a fin de construir bolsas que aporten a los objetivos pregonados por la simbólica ordenanza municipal.
“Lo que nosotros hemos querido hacer tiene un sentido bastante significativo, ya que no sólo buscamos darle una segunda oportunidad a los materiales que empleamos en nuestros trabajos, sino que además otorgarle una segunda alternativa a las personas”, argumentó Venegas.
Proceso
“Es un trabajo largo, del cual la gente sólo puede percibir el resultado final, donde efectivamente hay un proceso bastante minucioso que tiene que ver, primero, con la realización del contacto con las empresas a fin de generar alianzas de mutuo beneficio, permitiendo que estas importantes instituciones sean responsables con el medio ambiente”, explicó la realizadora regional, aludiendo al integral incentivo del programa de Responsabilidad Social Empresarial (RSE).
En principio contaban con una serie de diseños básicos, pero Alejandra cuenta que la marca comenzó a ser reconocida a nivel local, por lo que comenzaron a confeccionar elementos de alto contenido estético y utilitario, que en la actualidad les permite contar con al alrededor de 6 empleados.
¿De qué se trata esta segunda oportunidad?
“Dentro de nuestra cadena productiva, estamos involucrando a personas privadas de libertad. Es específicamente en la primera etapa del proceso productivo, cuando encargamos a jóvenes del Centro de Régimen Cerrado de Punta Arenas, que se hagan cargo de la limpieza de las telas y que además, las corten en medidas más pequeñas, quedando listas para ser trabajadas”.
Zona Franca
“Al igual que con los jóvenes del Centro de Régimen Cerrado de Punta Arenas, logramos concretar una nueva alianza, en esta oportunidad con Zona Franca, para construirle sus bolsas reutilizables que han dispuesto para sus clientes”, enfatizó en torno a la confección mensual de bolsas que se le entrega a los clientes de la concesionaria por una compra superior a los 15 mil pesos en cualquiera de los locales que componen el recinto comercial.
Para el trabajo propio realizado en conjunto con Zona Franca, las creadoras locales comparten la experiencia con mujeres del Centro Penitenciario, quienes se encargan de la confección del material ecológico.
“Nosotras le entregamos, las preparamos con una capacitación bastante básica. Y es que ellas ya se manejaban de óptima manera en materia de confección, realidad que sumado al notable compromiso adquirido por ellas, ha traído consigo un excelente y satisfactorio resultado. En el fondo es una doble gratificación, no sólo es un beneficio para nosotras, sino que estamos aportando con estas mujeres, sin dejar de lado uno de los objetivos centrales que apuntan al cuidado medioambiental” finalizó la microempresaria.