El Rainbow Warrior, el más icónico de los barcos de Greenpeace, se encuentra navegando en estos momentos por el océano Pacífico rumbo a Chile.
La decisión de visitar nuestro país ha sido tomada como una potente señal de compromiso por parte de Greenpeace con la campaña mundial “Defendamos los mares del fin del mundo”, la cual fue anunciada la semana pasada y que busca la protección de las aguas de la zona de Magallanes del avance de la salmonicultura.
“La llegada del Rainbow Warrior deja en evidencia que los mares australes chilenos son de una relevancia enorme para el planeta. De hecho, el 36% de la biodiversidad de mamíferos marinos del mundo están en los mares del fin del mundo y por eso es que hemos decidido navegar hacia esas aguas maravillosas que son, además, el hogar del delfín chileno”, dice desde altamar el capitán español Pep Barbal.
El barco de Greenpeace es tan icónico como especial. Primero, porque sus 18 tripulantes provienen de 14 distintos países, muestra de un trabajo multicultural. Uno de ellos es el chileno Andrés Altamirano.
El Rainbow Warrior fue diseñado por la empresa holandesa de arquitectura naval Dijkstra and Partners, y construido por el astillero alemán Fassmer. Entró al agua por primera vez en julio de 2011 y fue bautizado el 14 de octubre de 2011 en Bremen, Alemania, con motivo de la celebración de los 40 años de Greenpeace.
El Rainbow Warrior podrá ser visitado gratuitamente en diversos puertos del país -Coquimbo, Valparaíso, Ancud, Puerto Natales y Punta Arenas-, donde los chilenos podrán conocer una embarcación histórica y compartir con su tripulación, donde destaca el chileno Andrés Altamirano.