Para el obispo de Punta Arenas, Bernardo Bastres, los últimos antecedentes respecto del caso de la desaparición de Ricardo Harex González provocan más daño y dolor en su madre, Margoth González. Ayer, la máxima autoridad de la Iglesia Católica en Punta Arenas refutó los dichos del abogado de la familia, Juan José Arcos, al que calificó de “poco prolijo”.
“Sus declaraciones, cada cierto tiempo, provocan más dolor y dañan a la madre (de Ricardo Harex) y crean falsas expectativas e ilusiones de resolución del caso”, manifestó enfático.
El obispo dijo que “se utilizaron otra vez, las declaraciones de Juan Esteban Cárdenas Cárdenas, quien fuera una de las personas en situación de calle a la que se trató de rehabilitar de su alcoholismo, sin éxito, antes de su fallecimiento”.
Explicó que “Cárdenas nunca ha trabajado en este Obispado y menos, en el año que señala la información”, citando textualmente una declaración pública emanada del Obispado de Punta Arenas, con fecha 4 de julio de 2014 y que fue entregada no sólo a los medios de comunicación, cuando se citó a Cárdenas, como “testigo clave”, en el proceso por la desaparición del estudiante del Liceo San José.
Luego, y citando la misma declaración del año pasado, Bastres leyó: “Entre el año 2007 y 2008, en un proceso de rehabilitación, el señor Cárdenas vivió en la casa de retiro Juan Pablo Segundo, como un modo de alejarlo de la calle y ayudar en su proceso de rehabilitación” y allí permaneció por un lapso de casi un año “donde recibía la visita constantes de las personas que trabajaban en “Magallanes Fraterno”.
Y volvió a referirse a la declaración pública de hace poco menos de un año:
“Nuestra Iglesia Católica siempre ha manifestado gran respeto por las investigaciones que realiza la PDI y el trabajo que lleva adelante la ministra en Visita, señora Marta Pinto, por ello nos extraña esta afirmación y sus afirmaciones que distan mucho de la verdad y confunden a la opinión pública”.
Al mismo tiempo, expresó su desazón porque la Casa de Retiro Juan Pablo Segundo ha sido escenario de diligencias policiales y judiciales, “hasta con retroexcavadora”, en el año 2006, por casi dos meses; el año pasado, por tres meses, y este año, por un período que se inició el 17 de febrero y terminó sólo a fines de marzo, sin que pese a los operativos, trabajo de oficiales policiales, de una síquica y hasta de un antropólogo, se hayan encontrado elementos o evidencias que ayuden a solucionar el doloroso caso, un anhelo que la Iglesia también desea y para lo cual ha prestado toda su colaboración.