A eso de las 11 de la mañana de ayer, el intendente de Magallanes Jorge Flies llegó hasta el Salón Nelda Panicucci del Gobierno Regional, donde lo esperaban cerca de 20 personas con el desayuno intacto en la mesa.
Para aminorar la timidez, la máxima autoridad regional invitó a todos a servirse mientras llegaba el maestro de ceremonias, ya que era para reconocerlos por el compromiso que adquirieron siendo censistas en la Región de Magallanes, tarea que no fue fácil, ya que una de las postales que marcó el día 19 de abril pasado fue el déficit de encuestadores y supervisores para llevar adelante este proceso cívico, por lo que muchos de quienes trabajaron tuvieron que cubrir una mayor cantidad de cuadras o alargar esa labor de un día a toda una semana, considerando que el censo de hecho finalizó recién el 30 de abril.
Por ello fue que se les reconoció, tanto a los voluntarios que se inscribieron para realizar el Censo, como a funcionarios públicos y de la Armada que cumplieron con creces el trabajo que se les encargó para saber finalmente, cuántas personas somos en Chile y cómo vivimos.
Ante esto, Flies aseguró que “hoy día (ayer) quiero agradecer a quienes están acá en la mesa, que serán destacados por parte de este Gobierno Regional, es un reconocimiento único que estamos haciendo como región, por el esfuerzo, la entrega, su deber ciudadano. A veces uno no tiene interés por estas cosas, pero cuando uno lo hace de corazón se nota, y eso hay que reconocerlo”, expresó.
En el lugar además estuvieron presentes el director regional del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), José Gabriel Parada, el biseremi de Hacienda y Economía, Christian García y el gobernador de la Provincia de Última Esperanza, José Ruiz Santana, quienes también manifestaron sus agradecimientos por la entrega.
Uno de los censistas premiados fue Rubén Muñoz, funcionario público de la Gobernación de Última Esperanza y a quien le tocó censar las viviendas colectivas, tarea que le tomó más de tres días y un sacrificio mayor, ya que Puerto Natales fue una de las localidades donde más hubo ausencia de censistas y supervisores.
“En mi experiencia en la atención a público uno convive con varias historias de vida, cada una más impresionante que otra dando pie a la siguiente pregunta ¿Cómo un extranjero puede mostrar interés en este evento que es de nación? ¿Alguien que ha estado años meses o simplemente viene de paso por este país? Ese era mi temor, en que la gente niegue al ser censada, como me pasó en un hostal con 30 extranjeros que solamente estaban de paso por aquí, pero fueron ellos que voluntariamente querían ser censados mostrando un deber y un respeto a las instituciones”, dice el censista.
Muñoz hizo un llamado especial para que los jóvenes participen de este proceso cívico, ya que para él fue una grata experiencia, a pesar de los inconvenientes.