Cerca de ocho mil magallánicos arreglarán los nichos del Cementerio Municipal

Faltan menos de quince
días para el primero de noviembre, fecha en que se celebra el Día de
Todos los Santos a nivel nacional. Y, tal como en buena parte del país,
Magallanes tiene sus propias tradiciones para celebrar ese día.

Una
de las más antiguas formas de conmemorarla es la limpieza y reparación
de sepulturas dañadas en el Cementerio Municipal Sara Braun. Es decir,
muchos familiares dedican las semanas previas al 1 de noviembre para
hermosear los lechos de muerte de sus parientes.

Actividad
que ya se empezó a notar más masivamente en el Cementerio Municipal de
Punta Arenas, en donde varias personas se han acercado a realizar tales
labores.

Estas,
de acuerdo a lo señalado por el director del cementerio, Claudio
Carrera, se iniciaron a finales de septiembre y se espera que sean más
de ocho mil personas las que asistan al lugar en la previa de ese
feriado.

Carrera,
analizó esta tradición señalando que “los modos de vivir la muerte son
culturales. Acá todavía existe el hecho de acompañar al muerto
caminando, por ejemplo. Dentro de esa misma lógica es que se hermosean
los nichos, los pintan, los tallan y limpian para que estén en buenas
condiciones”.

Además, agregó que para la fecha de conmemoración, se calculan en total 23 mil personas aproximadamente.

Con
respecto a las labores que se realizan en el lugar durante esta época
“lo que más se ve es la granitación. Es decir, poner granito en las
sepulturas de tierra que se han visto dañadas. En los nichos también se
cambian las ventanas, por ejemplo.

Recalcó
eso sí que “esta es una inversión de las familias. Nosotros como
cementerio nos preocupamos de las calles, avenidas, jardines, los 24
bidones de agua que tenemos que tener, etc. Las sepulturas son materia
privada.

Uno
de los puntos que siempre ha llamado la atención a nivel de ciudad, son
las personas que se ponen a limpiar o reparar las tumbas de personas
cercanas a su fallecido. “Vecinos” como muchos les dicen. Una práctica
que el cementerio agradece, pero que a la vez critica, esto porque
impide tener un registro que indique cuáles son las tumbas que están
abandonadas y cuáles no.

“Es
una práctica de gente antigua y que no debiese existir. Nosotros,
cuando la gente la limpia, no podemos saber que está abandonada. Mucha
gente apadrina de manera filantrópica. El cementerio aloja una serie de
personas que no tienen familiares, como por ejemplo, marinos que
fallecieron en embarcaciones y los dejaron acá”.

“Existe
la posibilidad de mantener estas sepulturas, argumentando el estado de
abandono, a través del Gobierno Regional, para así poder reparar muchas
estructuras. La idea es poder hacerlo el otro año”, cerró.



@CamiloEncina

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