Hay que poner mucha atención cada vez que
compramos alimentos en el supermercado. Mucho de lo que cocinamos en nuestros
hogares o lo que pedimos en cualquier restaurante de la región tiene
posibilidades de ser reutilizado. Sin embargo, se acumulan importantes
cantidades de basura orgánica, un problema del que no hay grandes antecedentes
en Magallanes.
Según las cifras que maneja la Organización
para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Latinoamérica es la región que más
desperdicia alimentos. 384 mil toneladas de comida se tiran a la basura cada
día en el continente, haciendo un total de 127 millones de toneladas por año.
Una cifra preocupante considerando que se pierde un 15% de los alimentos
perecibles y un 8% de la población latinoamericana padece de hambre.
En el ámbito nacional, Chile cuenta con pocas
iniciativas y marcos regulatorios respecto a qué pasa con la materia orgánica
que se bota a la basura y su destino final. Si bien existe la normativa 2880
sobre Compost – Clasificación y requisitos (materia en descomposición), la
actividad de compostaje es llevado mayoritariamente por empresas que se
encargan de su utilización e iniciativas en establecimientos educacionales.
El seremi de Medio Ambiente, Juan Marcos
Henríquez, explicó que “sobre el 40% de la basura sólida que existe en los
vertederos, y en algunas ciudades llega al 50%, corresponde a materia orgánica,
restos de cáscaras, de comida, etcétera. Hemos visto en los comedores de
colegios, en los hospitales, en las Fuerzas Armadas cuánto de este desecho
estamos generando, pero nos falta realizar un proyecto piloto para ver cuánto
botan las familias, estamos hablando de cantidades significativas de materia
orgánica, se suma a lo que botan los restaurantes y locales de comida, lo que
finalmente nos dejará una cifra bastante alta”, puntualizó.
La autoridad medioambiental comentó que se
encuentran trabajando actualmente con la Universidad de Magallanes (UMAG) para
la conversión de materia orgánica en compostaje, la que después es llevada a
colegios y organizaciones educacionales. No obstante, comentó que realizar este
tipo de material es un poco más difícil en la región, ya que se necesitan temperaturas
cálidas para el procesamiento del descomposición. Actualmente hay
investigaciones para agilizar este proceso.
Alimentos a la
basura
Otro de los problemas que afectan a Chile son
los alimentos que se desperdician producto de que no cumplen los estándares
para ser mostrados en las góndolas de supermercados (peso, color, forma), así
como productos que no alcanzan a ser vendidos dentro de su vida útil, los que
también son desechados.
Según datos de la organización internacional
Disco Sopa, que actúa en la zona central de Chile, el desechar toneladas de
frutas y verduras descarta la posibilidad de alimentación a un 20% de la
población nacional. Finalmente, 1 de cada 7 personas no come lo necesario para
un buen desarrollo biológico.
En cuanto a este tipo de “desperdicio
alimenticio”, Henríquez aseguró que “son los empresarios quienes disponen de
cómo se utilizan estos alimentos después de su vida útil. Sería interesante
tener en la región una organización de beneficencia con estos productos”
En tanto, el seremi de Salud, Oscar Vargas
Zec, comentó que dentro de los registros de la subsecretaría, no hay
antecedentes en Magallanes de organizaciones que se preocupen de esta temática.
“Es un tema que el mundo recién empieza a
preocuparse. En Chile los restos que quedan en supermercados y restaurantes
deben ser desechados porque así lo indica la ley sanitaria, pero en Magallanes
por lo menos nosotros no tenemos antecedentes sobre algún organismo que esté
encargado de ese tipo de reciclaje”, aseguró.