Entre
los días 13 y 14 de diciembre pasado, en el marco del Proyecto GEF
Castor de Chile y el componente castor del Proyecto GEF de Especies
Exóticas de Argentina, se reunieron en Punta Arenas representantes de
los organismos e instituciones vinculados a ambos proyectos en un taller
binacional. En el encuentro, los asistentes compartieron información
técnica y coordinaron acciones en torno a la gestión del castor.
Uno
de los objetivos fundamentales del taller fue afianzar las relaciones
entre las instituciones medioambientales chilenas y argentinas, de
manera de fijar protocolos de acción para que una vez que los dos
proyectos lleguen a su etapa cúlmine, quede definido de qué manera ambos
países a través de sus instituciónes abordarán la problemática del
castor en el futuro.
Durante
el taller, los participantes comentaron los objetivos de los proyectos.
En esa línea, el director del Proyecto GEF Castor Chile, Charif Tala,
explicó que se busca generar tanto una estrategia como una planificación
financiera que permita escalar las acciones que se están ejecutando con
los pilotos de control, hacia un proyecto de erradicación del castor en
Chile y Argentina, en pos de la recuperación de los ecosistemas
patagónicos tanto de bosques australes, como de praderas.
Hoy
el castor es una amenaza grave para la biodiversidad nativa de
Magallanes, en donde ya existen áreas muy afectadas por esta especie
exótica invasora, que no reconoce fronteras. Así lo manifestó el
Secretario Regional Ministerial de Medio Ambiente de la Región de
Magallanes, Eduardo Schiappacasse: “Con este taller binacional
definiremos el trabajo conjunto que llevaremos adelante, para lograr el
control y la erradicación del castor de la Patagonia chileno-argentina”.
El viernes 14 de diciembre las
delegaciones de ambos países realizaron una salida a terreno al piloto,
que el Proyecto GEF Castor Chile en conjunto con la Corporación
Nacional Forestal (Conaf), instaló en la Reserva Nacional Laguna
Parrillar, donde el castor ha colonizado cuencas del río San Juan,
afectando ecosistemas de alto valor biológico y de producción de
servicios. En esta zona se realiza una evaluación del territorio, en
torno a las mejores técnicas de restauración, e identificando sitios de
alta vulnerabilidad a la invasión.