Columna | “A una semana se aprecia quiénes entienden lo que pasó y quiénes no”

En
lo personal debo reconocer que después de la contundente derrota
electoral del domingo pasado tengo un nivel mayor de respeto y
admiración por Alejandro Guillier y por
Sebastián
Piñera, lo primero creo que Guillier actuó en la derrota con dignidad,
entereza y grandeza de una gran persona que reconoce sus
responsabilidades, sus errores y mira al futuro con valentía, eso me
reconfortó, también
Sebastián
Piñera en su acción ha mostrado un nivel de humildad inesperado, al
menos para mí y espero que esas características mostradas sean
permanentes durante su mandato, porque la verdad es que se diferencia de
personajes de la política regional que lo apoyaron y que gritaban
descolocados al calor del triunfo, insultando y expulsando verbalmente a
quienes hoy por mandato soberano de la ciudadanía deben gobernar hasta
el 11 de Marzo, por supuesto que la actitud componedora del Presidente
Piñera, guarda relación con los cuidados que deberá prestarle a su
relación con el Legislativo, donde carece de la mayoría para sus
iniciativas, por tanto alguien con su capacidad intelectual sabe que con
descalificaciones y discriminaciones s
ólo
empeorará sus posibilidades de éxito. ¿Debiéramos creerles a quienes
plantean un gobierno de Unidad?, Efectivamente mientras mejor le vaya al
Gobierno, mejor le va al país y en esa premisa hemos visto consolidar
sus planteamientos a varios opinantes del momento, pero también sabemos
que la relación y acuerdos entre planteamientos tan diametralmente
opuestos no será fácil, por tanto esperemos con esperanzas pero también
con realismo como se desenvuelve y se estructura la nueva
administración, que al menos en el nivel regional se ve complicada a
excepción que la “Meritocracia” anunciada se imponga y las autoridades
designadas tengan la sintonía con el discurso del Presidente mostrado en
estos días.

Por
supuesto que las complicaciones del gobierno que asume el 11 de Marzo
no son las más complejas, más complejo es el reordenamiento de la
oposición o mejor dicho lo que queda de la nueva Mayoría, hoy mismo un
furibundo defensor de la candidatura de Guillier declara que no ve al
senador como líder de la futura oposición, hay varios parlamentarios que
han minimizado la figura de Guillier, planteando que será uno más, pues
bien estas incipientes escaramuzas muestran la dificultad de lo que
viene, no veo cómo se armoniza en medio de tanta hostilidad y
descalificación como si la culpa de lo sucedido fuera de un solo sector,
aquello no es así la responsabilidad de la derrota electoral viene del
conjunto de partidos políticos que conformaron la Nueva Mayoría y los
errores o mejor dicho horrores cometidos tienen que ver con la ambición
desmedida de quienes lideraron acciones para consolidar posturas
personales e intereses políticos al interior del gobierno de la
Presidenta Bachelet, el desastre electoral se comenzó a fraguar hace
cuatro años donde todos querían la parte más grande de la torta y no
hubo quienes se impusieran en el conglomerado para ordenar la coalición,
comenzaron los conflictos en pos del programa de gobierno lo que
termino en una división insalvable para las elecciones de Noviembre, esa
es la verdad, por supuesto todos los partidos cooperaron en esto, la
falta de unidad se respiraba desde el momento mismo de la estructuración
del gabinete de la Presidenta Bachelet, los escándalos que involucraron
al gobierno también hicieron su parte para llegar finalmente a la
derrota del domingo pasado y pareciera ser que la corrupción en la
derecha importa menos que en la Nueva Mayoría.

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